La Plaza del Triunfo

La Plaza del Triunfo es una de las entradas al Barrio Santa Cruz y toma su nombre por el templete o triunfo que se levanta en ella, erigido en acción de gracias tras el terremoto de Lisboa en 1755. Centro de un enclave monumental que constituye un entorno inigualable con la Casa Palacio, construida sobre el solar que ocupó en tiempos el Hospital del Rey o también llamado del Pilar, en la actualidad Casa de la Provincia, con hermoso patio columnario interior; las murallas del antiguo Alcázar y la Puerta del León entrada a los Reales Alcázares; el Archivo de Indias, antes Casa de la Lonja; y fachada de la Catedral con la Puerta del Príncipe.

En el lugar que desde el año 429 ocupaba una basílica paleocristiana, en la zona del actual Patio de Banderas, se decidió construir en diciembre del año 913, lejos de las murallas antiguas que se aportillaron, el dar al-Imara, fortaleza que constituye el origen de los Reales Alcázares; hoy aparece al mediodía de la Catedral, al otro lado de la plaza del Triunfo.

En 1163 murió Abd al-Mumin (primer califa almohade) y le sucedió Abu Yaqub, que trasladó a Isbilya (Sevilla) la capitalidad de Al-Andalus, sustituyendo a Córdoba.

En la zona de la actual Plaza del Triunfo se extendía la denominada explanada de Ibn Jaldum. El núcleo primitivo del Alcázar se amplia inicialmente con los recintos denominados Qasr Al-Mubarak y Qasr Al-Zahi, en el siglo XI y, tras la ampliación de la cerca almorávide (1125), Abu Yaqub, ordena la construcción (1169-1172) de las alcazabas exterior e interior. Ésta última engloba la zona de la Plaza del Triunfo con la construcción de un muro, que discurría paralelo al muro de la qibla de la gran mezquita, iniciada en 1172[1].

En 1184, el Amir al-Muminin mandó "construir una muralla fuerte en la alcazaba (...) que pasase desde el principio de su construcción por delante de la explanada de Ibn Jaldun, dentro de Sevilla, y levantar el alminar (...) que estuviese en la unión de la muralla con la mezquita."; el alminar mencionado se convirtió con el tiempo en la futura Giralda y la explanada se llama hoy Plaza del Triunfo, espacio que, salvo la inclusión de la Lonja, quedó delimitado para los siglos venideros; al poco murió el Amir al-Muminin, Abu Yaqub, y su hijo y sucesor, Abu Yusuf, "renunció a construir la muralla (...pero mandó) construir el alminar dicho y cumplir la orden de sus padre sobre su edificación y esforzarse en la obra. El alarife Ahmad b. Baso abrió sus cimientos junto a la aljama".

Tras la conquista de la ciudad por Fernando III (23 de noviembre de1248) se mantienen en pie la mezquita hasta que en 1401 comienza su destrucción con objeto de labrar la Catedral. El Alcázar es igualmente objeto de importantes transformaciones durante el reinado de Pedro I (1350-1369).

Durante el siglo XV, la Plaza es utilizada como lonja de comercio e intercambio, y se llevan a cabo juegos de toros y cañas. En este siglo era denominada “de los Cantos” debido al acopio de piedras que la ocupaban durante las obras de la Catedral, aunque según Gestoso, tal denominación obedece a los “cantos” que aparejaban el muro del Alcázar.

En el siglo XVI se sitúa en el lugar que hoy ocupa la Casa de la Provincia el denominado Hospital del Rey, recibiendo durante esta época dicha denominación la Plaza .

En 1583 se inician las obras de la Lonja, a raíz de las protestas del Arzobispo D. Cristóbal de Rojas y Sandoval por la utilización por parte de los mercaderes de las Gradas, el Patio de los Naranjos e incluso el interior de la Catedral, para realizar sus transacciones. También en el siglo XVI tiene lugar la ampliación del edificio de la catedral según proyecto de Diego de Riaño (1529), consistente en un cuerpo rectangular que albergaba las sacristías, la Sala capitular y una serie de patios y dependencias anexas. Tras la muerte del autor del proyecto en 1534 las obras las continúan Martín de Gainza y Hernán Ruiz. De este modo queda configurado el límite norte de la Plaza, prácticamente como está en la actualidad[2].

En esta época existía una fuente que se abastecía con agua de los Caños de Carmona.  Andrés Navagero describe asía la Plaza: “A la calle y plaza que están delante concurre también mucha gente de continuo; allí se hacen muchos encantos y es como una especie de mercado... La plaza es bastante ancha por ambos lados, y por uno de ellos más larga”[3]

Con motivo del Terremoto de Lisboa de 1755 se erige el Monumento al Triunfo obra que fue diseñada por el maestro mayor de la Catedral José Tomás Zambrano, concluyéndose en 1757. Este Monumento que hoy persiste frente a la Lonja, actual Archivo de Indias, es el que dará nombre a la Plaza.

Prototipo de monumento barroco de exaltación religiosa y entendido como triunfo de la fe, está formado por una gradería compuesta de tres escalones de perímetro cuadrangular, sobre el que se levanta un balaustre de piedra a la manera de vástago, con incrustaciones de mármol blanco, rojo y negro. Estos elementos, a la vez constructivos y decorativos, llevan en sus frentes anterior y posterior- bajorrelieves con representación de Santa Justa y Rufina (patronas de la ciudad), y los jarrones de azucenas del Cabildo Catedral. Se remata con un pequeño templete que alberga la imagen de la Virgen, y se corona por una cruz patriarcal. Se encuentra rodeado por una reja de hierro fundida por Juan de Mencía.

Este cataclismo, llamado Terremoto de Lisboa, pues debido a la localización de su epicentro destruyó esta capital portuguesa, hizo sentir sus efectos en un amplísimo espacio geográfico, extendiendo por el mismo sus gravísimas y destructoras consecuencias.

Ese día, 1 de noviembre de 1755, los canónigos, que estaban celebrando con toda pompa litúrgica el oficio de Todos los Santos, tuvieron que salir de estampida, porque se les venía la Catedral encima. Terminaron los oficios en plena calle, al costado este del Archivo de Indias. Luego mandaron edificar ese bellísimo templete (concluido en 1757), llamado "Triunfo", que hay en aquel lugar, con hermosa imagen de la Virgen y el Niño, rematado con la cruz patriarcal, flanqueado de airosos faroles. En su base hay una inscripción esculpida en piedra que dice[4]:

"Sábado, 1 de Nov. Año 1755 a las 10 de la mañana huvo general y pavoroso terremoto el que se creyó asolaba la Ciudad, y sepultaba a sus moradores en la ruina, pues se estremecieron violentamente los edificios cayendo algunos y parte de las iglesias. En la Patriarcal con espantoso horror llovieron parte de su bóvedas, cayeron pilares de los elementos de su Torre. Siendo sin número el concurso nadie se sintió lastimado. En toda Sevilla solo 6 personas perecieron deviendo las demás sus vidas la Ciudad su consistencia al Patrocinio de la que es Madre de Dios y Misericordiosa María Stma. en cuyo honor y perpetuo agradecido monumento mandaron poner los Ilmos. Sres. Deán y Cabildo e hacer este Triunpho en el sitio mismo que se dixo la Misa y cantó Sexta en aquel día".

En 1785 Carlos III decide la creación de un Archivo de Indias para reunir toda la documentación del Nuevo Mundo. La pérdida del monopolio con el comercio de Indias y el consiguiente declive económico de la ciudad hacen posible que sea la edificación de la Lonja la elegida para tal fin, realizándose las obras de adaptación en 1785-1786.

Con el derribo del antiguo Corral de los Olmos (1791), que separaba esta Plaza de la de la Virgen los Reyes, se plantean desde comienzos del siglo XIX nuevas propuestas de ordenación para la misma.

En 1848 se propone nivelar el terreno y pavimentarlo; ya que existían algunos árboles, pues era más un paseo que una plaza. En 1873 aparece como planta de salón de forma elíptica dotada de bancos, árboles y candelabros[5]. A finales del XIX el monumento al Triunfo permanecía exento sobre el pavimento general de la Plaza (adoquinado) completándose la ordenación con el arbolado, kioscos, bancos de fundición y farolas. Así mismo se conservan las casas que existían adosadas a la muralla del Alcázar, junto a la Puerta del León.

Plaza del Triunfo en 1909

A comienzos del siglo XX se colocan losas de Tarifa sobre las plataformas de la Catedral y del Archivo de Indias.

La plaza fue remodelada por el arquitecto Juan Talavera Heredia a principio del siglo XX, que elabora un proyecto de reforma incluyendo la colocación del monumento a la Inmaculada Concepción, encontrando oposición en el informe del 14 de octubre de 1917 de la Real Academia de Bellas Artes. Sin embargo esta propuesta se ejecuta finalmente, inaugurándose el monumento el 8 de diciembre de 1918, realizado por D. Lorenzo Coullaut Valera, sobre el proyecto del arquitecto D. José Espiau y Muñoz.

En el centro de la Plaza, dominado por la Inmaculada Concepción de María, sobre un octógono de césped y plantas de gradería de granito, se alza el monumento jónico de piedra artificial. Esta magnífica obra se puede dividir en dos partes.

En la parte inferior del pedestal , cuatro destacados personajes concepcionistas del siglo XVII, representando: por: la teología, el jesuita sevillano Juan de Pineda; por la escultura, Juan Martínez Montañés, con su obra de la Inmaculada conocida por La Cieguecita, que se puede admirar en nuestra Catedral; por la poesía, Miguel Cid; y por la pintura Bartolomé Esteban Murillo.

La parte superior representa a la Virgen inspirada en la Inmaculada de Murillo que pintara para el Hospital de los Venerables de Sevilla, y que hoy se expone en el Museo del Prado[6].

Estas reformas se completan con un proyecto de pavimentación de Leopoldo Carrera, aprobado el 31 de julio de 1928, dentro de las obras realizadas en el denominado sector norte de la Exposición Iberoamericana. Es destacable cómo los elementos que se sitúan sobre la plataforma (bancos, pavimentos, árboles y setos) se disponen de tal modo que subrayan la geometría de ésta, mientras que el monumento de la Inmaculada mantiene un leve giro respecto a ella de modo que la imagen “mira” al otro monumento religioso de la Plaza, al del Triunfo de 1755.

A mediados del siglo XX se abre la calle que comunica esta Plaza con la de la Alianza.

En la actualidad se han realizado diversas actuaciones urbanísticas sobre el pavimento de esta Plaza  pero irrelevantes para su configuración.

 

Romualdo de Gelo

 


 

[1] JIMÉNEZ MARTÍN, Alfonso: “Análisis y desarrollo histórico de la Sevilla Medieval”, en La Arquitectura de nuestra ciudad. Sevilla, 1981.

[2] VIOQUE CUBERO y otros: Apuntes sobre el origen y evolución morfológica de las plazas del casco histórico de Sevilla. Sevilla. 1987.

[3] NAVAGERO, Andrés: Viaje por España (1524-1526). Madrid, 1983

[4] GELO FRAILE, Romualdo de: Albaida. Estudio Documentado. Sevilla, 1996.

[5] ELÍAS BONELLS, José: Plantas y Jardines de Sevilla. Ayuntamiento de Sevilla. Sevilla, 2003

[6] COLLANTES DE TERÁN Y DELORME: Alejandro: El Patrimonio Monumental y Artístico del Ayuntamiento de Sevilla. Ayuntamiento de Sevilla. Sevilla, 1967.