Exposición de Igor Mitoraj en la Plaza Nueva

 

 

 

 

EL ARTISTA

Igor Mitoraj es un creador singular. De origen polaco, aunque nacido en Alemania en 1944, trabajó junto a Tadeusz Kantor, uno de los grandes nombres de la plástica y la dramaturgia del siglo XX. En la década de los 70 viajó a México y realizó sus primeras exposiciones individuales en París y Nueva York. Mitoraj ha exhibido sus obras en los más diversos contextos: palacios, jardines, conjuntos históricos y museos de todo tipo. La presente exposición ya ha estado en Varsovia, Roma, París, Venecia y varias ciudades españolas.

ESCULTURAS MONUMENTALES Por un tiempo, la recién remodelada Plaza Nueva se transformará en un ágora clásica gracias a las esculturas del polaco Igor Mitoraj, obras monumentales que recuerdan a las estatuas mitológicas y de dioses griegos y romanos. La Obra Social de La Caixa y el ICAS hacen posible esta exposición de arte en la calle cercano al ciudadano.

La Plaza Nueva, más nueva que nunca tras su remodelación, acoge del 5 de diciembre al 14 de enero las monumentales esculturas de Igor Mitoraj, artista polaco que ha protagonizado numerosas exposiciones de arte en la calle recuperando con su obra el espíritu del arte de Grecia, Roma y de los grandes maestros del Renacimiento. Se trata de una iniciativa organizada por la Obra Social de La Caixa, dentro de su programa Arte en la Calle, con la colaboración del Instituto de las Artes y la Cultura de Sevilla (ICAS).

La exposición pretende poner al alcance del ciudadano las grandes obras del pasado y las nuevas tendencias contemporáneas con el fin de estimular el conocimiento y crear espacios que sirvan como punto de encuentro a personas de distintas procedencias y generaciones. Las 22 obras de Igor Mitoraj que se presentan en esta muestra estarán distribuidas por la Plaza Nueva, que se transformará así durante un tiempo en un ágora clásica.

Las esculturas de Mitoraj remiten a un concepto de pasado clásico evocado por la magia de la pieza arqueológica, del fragmento escultórico en estado puro, a veces incompleto pero grandioso. Porque el artista imprime en cada una de sus obras ese valor omnipresente de la clasicidad.

Su obra actual bebe de las horas pasadas ante los yesos clásicos en la Academia de Cracovia y de las visiones de piezas maestras de las épocas griega y romana, e incluso de los rostros del colosalismo precolombino. El resultado es una escultura nueva y actual varada en los principios acuñados por los siglos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Romualdo de Gelo