Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Invicta y Mariana Ciudad de Sevilla
Inmediatamente posterior a la conquista de Sevilla en 1248, el regimiento o Cabildo Secular llevaba por sí solo la gestión y representación política de la ciudad. Las disposiciones y acuerdos que este Cabildo tomaba lo eran en nombre de la misma ciudad. Así muchos de estos acuerdos, plasmados en documentos de la época, comenzaban con el “Manda Sevilla ...”
El sello que valida estos acuerdos y documentos es el “sello del concejo de la muy noble cibdad de Sevilla”.
El título de “Muy Noble” es otorgado a la ciudad por el propio rey San Fernando y como tal es nombrada en los documentos y cartas reales desde muy tempranas fechas.
Ya en el inicio mismo del libro del Repartimiento[1] de 1253 se cita a “la muy noble ciudad de Sevilla”:
“En Seuilla, jueves, primero día de mayo, era de mil e doçientos e noventa e un annos, con sabor e con gran voluntad que ouo el muy noble e muy alto don Alfonso, por la graçia de Dios rey de Castilla, e de León, de Galiçia, de Seuilla, de Cordoba, de Murcia, e de Jaen, de facer servicio a Dios, e por onra del muy noble rey don Ferrando, su padre, e por gala donar al infante don Alfonso, su tio, e a sus hermanos, e a sus ricos ornes, e a sus Ordenes, e a sus fijosdalgo, e a todos aquellos que le ayudaron a ganar la muy noble çiudad de Seuilla, el servicio e el aiuda que ficieron al rey don Fernando su padre e a él en ganarla e conquerir la Andaluçia, e por poblar e asosegar la sobredicha noble de la ciudad de Sevilla ouo de saber todas quantas alcarias e quanto heredamiento auia e de figueral e de olivar, e de huertas, e de vinnas, e de pan, e sópolo por don Remondo obispo de Segovia, e por Ruy López de Mendoza, e por Gonçalo García de Torquemada, e por Ferrán Servicial, e por Pedro Blanco el adalid, que lo anduvieron todo por su mandato, e sopieron. todo quanto era; e según la quenta que ellos dieron que avía en cada logar diólo el rey de esa guisa, así como es escripto en este libro; e diérongelo todo por medida de tierra e por medida de pies a raçon de cinquenta pies el arançada; e diólo el rey por la medida de los pies que era más cierta que la de la tierra, e fiço sus donadíos muy buenos e muy grandes e partiólo desta guisa: primeramente heredó al infante don Alfonso de Molina, su tio, e a sus hermanos, e a las reinas, e a sus ricos omes, e a obispos e a Ordenes, e a monasterios, e a sus fijosdalgo, e desi a los de su criazón que fueron del rey don Fernando, su padre, e desi a los de su compagna e a otros omes muchos; e tomó heredamiento para sus galeas e para su çillero que fiço, e para su almacén, e desi heredó hi docientos caualleros hijosdalgo en Sevilla e dioles su heredamiento apartado, e todo el otro heredamiento que fincó diólo al pueblo de Sevilla ansi corno es escripto e ordenado en este libro”.
Nobleza que Alfonso X fomentaría por las razones que da en la carta datada en Burgos a 18 de diciembre de 1256 en la que el rey concede los estudios de latín y arábigo:
“Por grand saber que he de facer bien é merced, é de levar adelante á la noble ciudad de Sevilla, é de enriquecerla y ennoblecerla mas, porque es de las mas honradas é de las mejores ciudades de España, y porque yace hi enterrado el honrado Rey Don Fernando mio padre, que la ganó de los Moros, y la pobló de Cristianos á muy grand loor, y a gran servicio de Dios, y á honra y pro de todo el Cristianismo: y porque yo fui con él en ganarla y en poblarla, otorgo que haya hi estudio y escuelas generales de Latín y Arábigo”[2]
Pero no sólo existe constancia escrita del uso del título de “Muy Noble” en los documentos. Desde muy temprana época el Cabildo Secular usó para autentificar sus documentos un sello en el que figuraba dicho lema o leyenda. Así, el prolijo y nunca bien ponderado analista Ortiz de Zúñiga recoge que, de 1258, en el archivo del Convento de Santa Clara, se halla un documento en el que aparece el sello de la ciudad
“en que se ve S. Fernando solo sentado en su trono de una parte, y de otra una representación de la Ciudad, con el río y muros sobre que descuella la Iglesia, y torre en su antigua forma; y aunque roto en partes, se conoce que se leía en su orla, “S. del Concejo de la muy noble Cibdat de Sevilla”. Está un traslado en el mismo archivo, inserto en privilegio, con que lo firmó el Rey en Segovia a 4 de octubre de este mismo año”[3]
“De este año es el más antiguo sello del Cabildo secular de Sevilla, en que he visto a San Fernando en su trono sentado, y a los lados los Santos Arzobispos Leandro e Isidoro y la orla sello del Concejo de la muy noble Cibdad de Sevilla, está en provisión para cierta paga de limosna al Convento de San Francisco en el archivo de las Monjas de santa Clara, blasón glorioso a que dignamente se puso letrero en el corredor de las casas de Cabildo.
Armari Sanctus armis decet Sanctos ideo,
Imitari non pigeat quod celebrare delectat.
(Santos concierne que sean los que se honran con santas armas
por esto no se falten a imitar los que con gusto se celebran)
Algunos dicen que antes que se pusiesen en el escudo a los lados de San Fernando los dos Santos Arzobispos, se usaba poner a Hércules y Julio César, como edificador Hércules, y reedificador Julio César de esta ciudad. No los he visto en sello alguno, solo en una moneda que estampó Don Juan Tamayo de Salazar en el Martirologio Hispano día 23 de febrero, en que dice se via San Fernando en medio de Hércules y Julio César, con mote Hispalis insignia Regia; y a sus pies: Rex Hispalis. Rey de Sevilla, y blasón Real de Sevilla; pero de quando se acuñase no lo dice, ni lo he averiguado”.
Esta nobleza y lealtad de la ciudad de Sevilla queda bien patente en el siguiente documento de Alfonso X:
“Sepan cuantos esta carta vieren, como nos don Alfonso, en uno con mis hijos el infante don Juan, y el infante don Jaime: por cuanto los caballeros, y todos los otros omes buenos de la muy noble cibdad de Sevilla ficieron al Rey Don Fernando, nuestro padre, desde que la ganó e la pobló muchos servicios grandes y buenos fasta su finamiento: y otrosí, a nos después que regnamos fasta el día que este privilegio fue hecho, y por la gran lealtad y amor verdadero que fallamos siempre en ellos, e señaladamente aora a la sazón que este levantamiento ficieron contra nos los de nuestra tierra, e como no debiera facer, onde porque de ellos tovieron con musco, y se pararon a muchos peligros y grandes, sirviéndonos muy bien y lealmente: y otrosí, porque entendiemos que la su voluntad se acuerda con la nuestra: para querer mal a aquellos que nos desaman, y amar a nuestros amigos, otorgamos y confirmamos todos los privilegios y todas las cartas que tiene”
Y será esta lealtad de Sevilla -rara cualidad en los pueblos y en los hombres- el timbre glorioso que ostentará la ciudad con más ufanía.
Mas a esta Nobleza sevillana ya, al menos desde 1283, existe constancia documental que será adornada y reconocida con el de la Lealtad. Así la reconoce el rey Alfonso X en un privilegio fechado en Ávila el 1 de septiembre del mencionado año:
“Sepan quantos esta carta vieren, como Nos Don Alonso, por la gracia de Dios, ... En uno con mis fijos el Infante Don Juan, y el Infante Don Jayme: por quanto los caballeros, y todos los otros omes buenos de la muy noble ciudad de Sevilla hicieron al Rey Don Fernando, nuestro padre, desde que la ganó é la pobló munobos servicios grandes y buenos fasta en su finamiento: y otrosí a Nos después que regnamos fasta el día que este privilegio fue fecho, y por la gran lealtad y amor verdadero que fallamos siempre en ellos, e señaladamente, agora a la sazón que este alevantamiento hicieron contra Nos los de nuestra tierra, en como no debieran facer, onde porque se ellos tovieron con nusco, y se pararon a muchos periplos y grandes, sirviéndonos muy bien y lealmente: y otrosí, porque entendiemos que la su voluntad se acuerda con la nuestra: para querer mal a aquellos que nos desaman, y amar a nuestros amigos, otorgamos y confirmamos todos los privilegios y todas las cartas que tienen”.
Y continúa más adelante Ortiz de Zúñiga[4] diciendo:
“Expresa el Rey bien claro ser los que lo seguían y obedecían solo los que confirmaron ilustre testimonio de la lealtad de Sevilla, que sola se mantuvpo en su obediencia, porque se ellos tovieron con nusco, y en este tiempo la honró con la significativa empresa y mote de la Madexa, cuyo cuerpo y letra trabado, se formo de las dicciones NO DO, que juntas dicen Nodo; nudo o unión de sujeta obediencia; e interpuestas la Madexa: NO Madexa DO.
Empresa que desde entonces puso Sevilla con sus blasones; y hallo en Memorias antiguas, que dio el Rey esta empresa y mote por mano de un caballero del linaje de Villafranca, muy su favorecido; causa de que también los Villafrancas lo pusiesen con sus armas. Vivía Nicolás Pérez de Villafranca, Escribano mayor del Cabildo; y acaso fue él mismo”.
Será en el Renacimiento cuando los hispalenses se dieron por armas menores de la ciudad el simbólico NO8DO “no madexa do”, que data, como acabamos de argumentar de1283.

Andando el tiempo, Juan II, gran protector de la cultura, de una manera solemne, le dará a Sevilla el título de Muy Leal, por privilegio otorgado en Burgos a 8 de octubre de 1444.
“Acatando e considerando la muy grande lealtad que el Concejo, Alcaldes, Alguacil, e 24 Caballeros e Omes Buenos, e vecinos e moradores de la muy noble ciudad de Sevilla, siempre mostrastes, e mostrades en las cosas que cumplen a mi servicio, e a honor de la Corona Real de mis Regnos, especialmente quando el Infante Don Enrique ajuntó muchas gentes de armas, así a caballo, como a pie, e vino sobre esa dicha ciudad por la combatir o tomar, e vosotros con grande animosidad e lealtad vos defendistes dél muy bien, por tal manera, que él no obo lugar de entrar en la dicha ciudad, nin se apoderó de ella, antes siempre la bubistis, e guardastis para mi servicio, e por el bien común, e pacífico estado, e tranquilidad de mis Regnos; por lo qual esa dicha ciudad es digna, e bien mereciente de toda remuneración, e acrecentamiento de honor, e título, e porque quede memoria perpetuamente de los dichos servicios, e de vuestra gran lealtad, e las otras ciudades, e villas de mis Regnos tomen ejemplo, e se esfuerce de perseverar en su lealtad, e la acrecentar, por ende yo, queriendo sublimar, e honrar, e intitular por título muy glorioso esa dicha ciudad, quiero, e mando, e es mi merced, e voluntad, que de aquí adelante esa dicha ciudad allende, e demás del título que tiene de ser llamada Muy Noble, sea eso mismo llamada Muy Leal, e que este título, e llamamiento haya en él su ditado, e sea así llamada por mí, e por los Reyes que después de mí vinieren en mis Regnos, en mis cartas, e privilegios, e albalaes, e así sea llamada, e nombrada por todos mis súbditos, e naturales de cualquier estado o condición, preeminencia o dignidad que sean, e que este mesmo nombre, e título, e llamamiento, e vocación se pueda llamar, e llame esa dicha ciudad, agora, e de aquí adelante en sus cartas, e ditados, e letreros, o otras escrituras cualesquier”[5]
El documento original se conserva en el Archivo Municipal. Igualmente fue impreso por don Francisco Morbelli de la Puebla.

Otros títulos gloriosos que ostenta esta ciudad son:
Muy Heroica
Título concedido por Fernando VII por Real cédula de 13 de octubre 1817, y a suplicación del ayuntamiento, por sus eminentes servicios en la campaña contra la invasión francesa. Esta Real cédula, refrendada por don Juan Ignacio de Ayestarán, se guarda en el Archivo Municipal, en la primera división del general histórico, sección de Privilegios, número 454 de la carpeta 13.
Invicta
Tras la resistencia de la ciudad al sitio y bombardeo de la misma en julio de 1843, rechazando las repetidas agresiones y sin cohibirse por las desolaciones dentro de su recinto, saliendo triunfante del asedio al que el general Van-Halen la había sometido, la joven reina Isabel II creyó el deber de significar a Sevilla su admiración por tan bizarro comportamiento, recompensándola con una distinción tan señalada como el caso requería, y añadiendo a los timbres cívicos de Muy Noble, Muy Leal y Muy Heroica de la metrópolis de Andalucía el título de Invicta, sobreponiendo una corona de laurel de oro al NO8DO
“Excma. Junta de salvación, -Excmo. Ayuntamiento, -Ilustre cabildo metropolitano, -Denodada milicia nacional, -Valerosa guarnición, heroicos habitantes de la Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica e Invicta ciudad de Sevilla: -Salud. –Admirada del alto esfuerzo con que ayudados del brazo omnipotente de Dios habéis guardado vuestros antiguos muros y pacíficos hogares de la agresión más injusta que han visto los siglos: y enterada de la heroica lealtad a mi persona y a la Constitución del Estado con que habéis lidiado como buenos por defenderme y defenderla, quiero daros una muestra de mi Real gratitud; y he dispuesto que sin pérdida de tiempo pasen a esa esclarecida ciudad como comisionados especiales míos don Manuel Cortina, el duque de Rivas, el marqués de Valle-Hermoso, el conde de Montelirios y don Fernado Rodríguez de Rivas, para que os den gracias por vuestra lealtad y patriotismo, y os presenten en mi Real nombre una Corona de laurel de oro, que será de hoy en adelante la cimera del antiguo blason, nunca desmentido, que os concedió el sabio rey Don Alonso el X. –Y es mi voluntad que dicha Corona sea inmediatamente bendecida en esa Santa Iglesia Patriarcal y en presencia del santo cuerpo de San Fernando con la mayor solemnidad y asistencia de todas las autoridades; y que en seguida sea llevada por dos de mis comisionados en procesión a las casas consistoriales y entragada al Excmo. Ayuntamiento para que que en todos los actos públicos la lleven delante de él dos de sus Síndicos. –Esta mi carta, después de leída en público por mis comisionados, quedará archivada con un acta, extendida en debida forma, de la presentación, bendición y entrega de la Corona en el archivo del Ayuntamiento. Dado en mi palacio de Madrid a 5 de agosto de 1843. –YO LA REINA.”[6]
Esta carta, elegantemente impresa, se repartió al pueblo en la carrera de la procesión cívica del domingo 13 de agosto de 1843; enviándose ejemplares en vitela a las personas de suposición en esta capital y su provincia. La carta original debió perderse en alguno de los avatares del Archivo Municipal.
y Mariana Ciudad de Sevilla,
Título otorgado por Franco en 1946.
Si la Santísima Virgen de los Reyes se honraba al ser nombrada oficialmente Principal Patrona ante Dios de la ciudad de Sevilla y su Arzobispado, esta Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica e Invicta Ciudad de Sevilla quería devolver este “favor” a su excelsa Patrona haciéndole y haciéndose a sí misma el homenaje y honor de ostentar el más bello y preciado Título de los muy honrosos que ya poseía, el de
De la RELACION DE LOS TRÁMITES QUE EL EXCMO. AYUNTAMIENTO DE LA MUY NOBLE, MUY LEAL, MUY HEROICA E INVICTA CIUDAD DE SEVILLA HA LLEVADO A CABO PARA QUE A ESTOS TITULOS SE AÑADIESE EL DE CIUDAD MARIANA, EN LA FELIZ OCASION DE LA SOLEMNE DECLARACION DEL PATRONAZGO DE LA VIRGEN DE LOS REYES SOBRE SEVILLA Y SU ARCHIDIOCESIS,...... AÑO DE 1946.
Ayuntamiento de Sevilla, 1947, Sevilla. Gráficas del Sur 1ª ed. 25x17. 46 págs. Láminas. Tirada de 150 ejemplares con cubierta de cartulina de hilo y papel de tina verjurado numerados del 5 al 155, y del que quien este estudio escribe posee el ejemplar Núm. 060 como una de sus joyas afectivas y bibliográficas, transcribo textualmente los siguientes textos al respecto:
“OFRENDA
El Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, que a través de su larga y brillante historia, ha dejado bien patente su acendrada devoción a la Santísima Virgen, a la que en momentos de angustia y necesidad de la Ciudad acudió confiadamente, encontrando siempre en Ella protección y auxilio, considera como uno de sus más memorables fastos el de la concesión por el Gobierno de España, de la autorización para añadir a los honrosos títulos que ya ostentaba el escudo de la Ciudad, el que estima más preciado de todos: el de MARIANA. Nacida la idea al calor de una de esas reuniones de Cofradías de Penitencia, solera de la religiosidad sevillana, providencialmente el iniciador de ella, entraba a formar parte de la Corporación Municipal en el momento en que por aclamación tomaba ésta el acuerdo de solicitar de las autoridades eclesiástica y civil la referida autorización hoy felizmente lograda.
Como Alcalde de Sevilla me ha correspondido el envidiable honor de llevar ante el altar de la Virgen de los Reyes, nuestra Patrona, este reconocimiento oficial y solemne del vínculo filial que con Ella nos une, rogándole humildemente que siga, como hasta aquí lo ha hecho, dispensando su maternal y amorosa solicitud a la Ciudad y a sus Regidores.
El Duque de Alcalá
“De la petición que realiza al “Excmo. Sr. Alcalde Presidente del Excmo. Ayuntamiento de esta Ciudad:
ANTONIO FILPO Y ROJAS, mayor de edad, casado, abogado y de esta vecindad, con domicilio en la casa número diez y nueve de la calle Águilas, a V.E. respetuosamente expone:
Que con motivo de cierto homenaje que inmerecidamente me fue ofrecido, el diez de junio del año anterior, en la iglesia parroquial de San Bernardo, y con el fin de que quedara recuerdo del mismo, propuse a todos los presentes, entre los que se encontraban los Hermanos mayores de todas las Cofradías de Penitencia, se pidiera a la Corporación Municipal añadiera a su escudo el título de “MARIANA”. Dicha propuesta fue acogida por aclamación con muestras del mayor entusiasmo y regocijo, por tratarse de enaltecer a María Santísima, en su más sevillana y consoladora advocación de la “Virgen de los Reyes”.
En el día de hoy, nuestro Eminentísimo y Reverendísimo Prelado, Excelentísimo Sr. D. Pedro Segura y Sáinz, con palabra emocionada, nos daba cuenta de que Su Santidad Pío XII, felizmente reinante, se había dignado declarar canónicamente Patrona de esta Ciudad de Sevilla y su Archidiócesis a la Santísima Virgen de los Reyes, y que está próximo a declararse como dogma de fe su Asunción a los Cielos, cuyos acontecimientos han llenado de júbilo a todos los sevillanos.
No hay, seguramente, ninguna población de España que aventaje a Sevilla en su amor a María Santísima, al cual se une de manera bien ostensible nuestro Prelado.
Sevilla, no puede en esta ocasión que se le presenta, quedar al margen de la alegría que sienten todos sus hijos y por ello me permito rogar a V.E. que, haciéndose eco de nuestras aspiraciones, recabe de las autoridades competentes, empezando por la eclesiástica, las debidas licencias para que en el escudo de armas de la Ciudad se ostente el título de MARIANA.
Fue san Fernando, cuyo glorioso cuerpo descansa a los pies de la Virgen de los Reyes, quien concedió a Sevilla el título de Muy Noble, como recuerdo de la conquista de la ciudad; Don Juan II el de Muy Leal, por la defensa hecha contra el Infante Don Enrique, hermano del Rey de Navarra; Fernando VII el de Muy Heroica, en premio a los grandes servicios prestados durante la Guerra de la Independencia y haber sido una de las primeras ciudades españolas que se levantaron contra el invasor; Isabel II la favoreció con el de Invicta, por la defensa que hizo la ciudad en el año 1843 contra el ejército del regente del Reino, Baldomero Espartero; y si, con la ayuda de Dios y la buena voluntad de los sevillanos, se logra el de “MARIANA”, resultaría que nuestro escudo, en el que figuran las imágenes de San Fernando, San Isidoro y San Leandro, llevaría los lemas de Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Invicta y Mariana Ciudad de Sevilla.
Esperando que esta aspiración de todos los sevillanos, sea una consoladora realidad, termino SUPLICANDO a V.E. que teniendo por presentado este escrito, se sirva darle la tramitación reglamentaria, dando cuenta del mismo a la Corporación con el fin de lograr cuanto dejo interesado.
Es gracia que espero merecer de V.E. cuya vida guarde Dios muchos años.
Sevilla a 5 de agosto de 1946.- ANTONIO FILPO”.
La Sesión de la Comisión Municipal Permanente del día 14 de agosto de 1946 acuerda someterlo a informe del Archivero-Bibliotecario Municipal. Así resulta del acta.
Francisco Collantes, Archivero-Bibliotecario, presenta el Informe fechado en Sevilla a 17 de noviembre de 1946.
En la Sesión extraordinaria celebrada por el Excmo. Ayuntamiento Pleno, el día 22 de noviembre de 1946,
“Dada cuenta del presente asunto, que se hizo figurar en la adición a la orden del día de la presente sesión y después de leídos los documentos que anteceden, hace uso de la palabra el Sr. Filpo, manifestando: -Consecuente con la instancia que elevó a esta Excma. Corporación en el mes de agosto próximo pasado, proponía al Pleno municipal se sirviera acordar por aclamación, que a los títulos que figuran en los lemas del escudo de la Ciudad se adicionara el de MARIANA, en atención a los favores que constantemente reciben los sevillanos de la Celestial Señora, rogando que el acuerdo fuera tomado por los Sres. Capitulares, como anteriormente había indicado, por aclamación y puestos de pie en señal de respeto a la Santísima Virgen de los Reyes.- El Sr. Alcalde dice: que personalmente hace suya la petición deducida por el Sr. Filpo y que después de las palabras pronunciadas por dicho señor y oído el informe del Sr. Archivero municipal, cree más que justificado que, precisamente hoy, víspera del aniversario de la conquista de Sevilla por el Rey santo, en la que tan decisivamente intervino la Celestial Señora y a dos días de la fecha de la proclamación del Patronazgo Canónico de la Santísima Virgen de los Reyes sobre la Archidiócesis, la ciudad, y en su representación esta Excma. Corporación, acordara de manera pública y solemne, una especial dedicación a la Celestial Señora y nada mejor para ello que la adición de MARIANA a los lemas de la Ciudad, con lo que daremos, dice, una pobre pero fervorosa prueba, del singular amor que sentimos los sevillanos todos, por nuestra amadísima Virgen, que en todo momento nos ha dispensado su Santísima protección, como Reina, Madre y Señora nuestra. – El Excmo. Ayuntamiento puesto en pie acordó, por aclamación, solicitar de las Autoridades Eclesiástica y Civil, que el escudo de la ciudad, en el que figuran las imágenes de San Fernando, San Isidoro y San Leandro, lleve en lo sucesivo los lemas MUY NOBLE, MUY LEAL, MUY HEROICA, INVICTA Y MARIANA CIUDAD DE SEVILLA.-Asímismo se acordó, autorizar al Excmo. Sr. Alcalde, para que en su próximo viaje a Madrid, sea portador de la correspondiente instancia, dirigida al Excmo. Sr. Ministro de la Gobernación, interesando la concesión de la autorización a que se refiere el anterior acuerdo. –Así resulta del acta. El Secretario: F. NARBONA. Vº Bº y cúmplase, El Presidente, R. MEDINA”.
Mas siguiendo el curso protocolario y cronológico necesario para el reconocimiento oficial del nuevo título que se pretendía incorporar, el Alcalde eleva instancia al Excmo. Sr. Ministro de la Gobernación, don Blas Pérez González, el 25 de noviembre de 1946 en los siguientes términos:
“DON RAFAEL MEDINA VILLALONGA, DUQUE DE ALCALÁ DE LOS GAZULES, Alcalde-Presidente del Excmo. Ayuntamiento de esta Ciudad, a V.E. con el debido respeto tiene el honor de exponer:
En el día de ayer se celebró en esta ciudad, con inusitado esplendor, la proclamación del Patronazgo Canónico de la Santísima Virgen de los Reyes sobre Sevilla y su Archidiócesis, un eslabón más en la gloriosa tradición de que se enorgullece la ciudad que represento. Numerosos son los testimonios que nuestros teólogos, pensadores, poetas y artistas nos han legado, valiéndose de cuantos medios de expresión puso Dios al alcance del espíritu humano, para poner de manifiesto de una parte la patente predilección de la Santísima Virgen por esta tierra y de otra el tierno afecto que Sevilla puso siempre en agradecer a la Señora su maternal solicitud, consagrándole el más rendido culto y la más espontánea manifestación de su piedad filial.
Son, pues, todos estos antecedentes los que han movido al Excelentísimo Ayuntamiento Pleno, puesto en pie, a acordar por aclamación solicitar de V.E. la singular merced de que sea autorizado el Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, para incluir en la leyenda que figura en su escudo, el calificativo de MARIANA, como especial dedicación que de sí misma la Ciudad quiere hacer a la Celestial Señora.
Por lo anteriormente manifestado, esta Alcaldía se honra en dirigirse a V.E. en
SÚPLICA de que, previos los trámites que sean de rigor, se acuerde autorizar al Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, para incluir en su escudo el calificativo de MARIANA, en cuyo caso la leyenda del mismo quedaría redactada del siguiente modo: MUY NOBLE, MUY LEAL, MUY HEROICA, INVICTA Y MARIANA CIUDAD DE SEVILLA, respetando en lo demás el escudo en el que continuarían figurando las imágenes de San Fernado, San Isidoro y San Leandro.
Gracia que espera merecer de V.E. cuya vida guarde Dios muchos años.
Sevilla 25 de noviembre de 1946.
El ALCALDE,
R. MEDINA”
En iguales términos se dirigió por el Excmo. Sr. Alcalde instancia al Eminentísimo y Rvdmo. Sr. Cardenal Arzobispo de Sevilla, con fecha 13 de diciembre de 1946.
Y el título de MARIANA es concedido a la Ciudad de Sevilla por
Decreto de 6 de diciembre de 1946 por el que se concede a la Ciudad de Sevilla, para su escudo, el título de Mariana:
“Con ocasión de haberse celebrado en la ciudad de Sevilla, con inusitado esplendor, el día veinticuatro de noviembre pasado, la proclamación del Patronazgo Canónico de la Santísima Virgen de los Reyes sobre Sevilla y su Archidiócesis, siendo numerosos los testimonios que teólogos, pensadores, poetas y artistas nos han legado, valiéndose de cuentos medios de expresión puso Dios al alcance del espíritu humano, para hacer patente, de una parte, la predilección de la Santísima Virgen por Sevilla, y de otra el afecto que la misma puso siempre en enaltecer a Aquélla, ha motivado que el Excmo. Ayuntamiento, por conducto de su Alcalde, acordara por aclamación, solicitar la autorización para incluir en la leyenda que figura en su escudo el calificativo de Mariana como especial dedicación que de sí misma quiere hacer a la Virgen.
En su virtud a propuesta del Ministro de la Gobernación y previa deliberación del Consejo de Ministros, he tenido a bien disponer lo siguiente:
Artículo único.-Se autoriza a incluir en el escudo oficial de Sevilla el calificativo de Mariana, quedando su leyenda redactada en la forma siguiente: MUY NOBLE, MUY LEAL, MUY HEROICA, INVICTA Y MARIANA CIUDAD DE SEVILLA, respetando en lo demás el escudo, en el que figurarán las imágenes de San Fernando, San Isidoro y San Leandro.
Dado en Madrid a seis de diciembre de mil novecientos cuarenta y seis”.
FRANCISCO FRANCO
El Ministro de la Gobernación,
BLAS PÉREZ GONZÁLEZ
Como culminación del expediente protocolario el Arzobispado de Sevilla contesta a la solicitud realizada por el Sr. Alcalde de aprobación para incluir en el escudo de la Ciudad el calificativo de MARIANA, en fecha 9 de enero de 1947.
“ARZOBISPADO DE SEVILLA
Visto el escrito del Excmo. Sr. Alcalde de esta capital de sevilla con fecha 13 de diciembre de 1946, en el que en nombre de la Excma. Corporación Municipal solicita Nuestra autorización para incluir en el escudo de la Ciudad el calificativo de MARIANA, teniendo en cuenta el piadoso deseo y el acuerdo unánime y entusiasta de la Excma. Corporación que responde a la consoladora realidad de una devoción a la Santísima Virgen tan antigua y arraigada en esta ciudad y acreditada por tantos hechos gloriosos y por tantos beneficios otorgados en correspondencia y por la intercesión de la Madre de Dios, previo informe favorable de Nuestro Excmo. Cabildo Catedral, venimos a autorizar y autorizamos de buen grado por lo que a Nos toca, la inclusión en el escudo de la Ciudad de Sevilla del calificativo de “MARIANA”, en la seguridad de que la Santísima Virgen, Principal y Celestial Patrona de la Ciudad y Archidiócesis en su advocación de Ntra. Señora de los Reyes, se ha de complacer en este nuevo testimonio de filial devoción de sus hijos de Sevilla, prenda de nuevos favores celestiales.
Dado en Sevilla, a 9 de enero de 1947.
+PEDRO CARD., ARZ. DE SEVILLA”
Por último, en la Sesión celebrada el día 13 de enero de 1947, por la Comisión Municipal Permanente acuerda
“quedar enterada con satisfacción profunda, de los decretos del Ministerio de la Gobernación y de S.E. Rvdma., que anteceden, los que vienen a llenar ampliamente las aspiraciones de la Corporación y de la Ciudad ...”
Son estos los datos y documentos que hasta el presente he podido hallar sobra todos y cada uno de los títulos que adornan a la Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Invicta y Mariana Ciudad de Sevilla.
Romualdo de Gelo
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[1] Para un estudio en profundidad del tema del repartimiento en Sevilla es de obligada referencia la lectura de la magistral obra Repartimiento de Sevilla de don Julio González publicada en Madrid por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas en 1951. La Fundación Cultural Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Sevilla ha reeditado en Sevilla, en edición facsímil, el Estudio de esta Obra en 1993.
[2] ORTIZ DE ZÚÑIGA, Diego: Anales eclesiásticos y seculares de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Sevilla. Madrid, 1677. Ilustrados y corregidos por D. Antonio María Espinosa y Carzel. Madrid, 1795-1796. Tomo I, pág. 205.
[3] ORTIZ DE ZÚÑIGA, Diego: Anales eclesiásticos y seculares de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Sevilla. Madrid, 1677. Ilustrados y corregidos por D. Antonio María Espinosa y Carzel. Madrid, 1795-1796. Tomo I, pág. 226.
[4] ORTIZ DE ZÚÑIGA, Diego: Anales eclesiásticos y seculares de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Sevilla. Madrid, 1677. Ilustrados y corregidos por D. Antonio María Espinosa y Carzel. Madrid, 1795-1796. Tomo I, págs. 229-231.
[5] ORTIZ DE ZÚÑIGA, Diego: Anales eclesiásticos y seculares de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Sevilla. Madrid, 1677. Ilustrados y corregidos por D. Antonio María Espinosa y Carzel. Madrid, 1795-1796. Tomo II, págs. 422-423.
[6] VELÁZQUEZ Y SÁNCHEZ, José: Anales de Sevilla de 1800 a 1850.Imprenta y Librería Hijos de Fe, Sevilla, 1872. Reeditada edición facsímil por el Servicio de Publicaciones del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla. Colección Clasicos sevillanos 7. Sevilla, 1994. PÁGS. 587-588.