Orígenes, evolución y antología de la Saeta

Albaida, gracias a sus Hermandades de la Santa Vera+Cruz y de la Soledad, puede presumir, entre otras muchas cosas, de haber cultivado a lo largo del tiempo el buen hacer y decir de la Saeta. Grandes y principalísimos cantaores y cantaoras de este género han cantado, o rezado, a nuestras Sagradas Imágenes en sus desfiles procesionales del Viernes Santo.

Acerbo cultural este del arte de la Saeta que nuestras Hermandades penitenciales siguen manteniendo al más alto nivel cada primavera, cada Viernes Santo desde las claras del día hasta la noche cerrada.

Es por ello, por lo que desde esta página, siempre al servicio y fomento de la Cultura en sus más amplias manifestaciones, ofrece a sus usuarios este trabajo de documentación sobre el origen y evolución de este arte: la Saeta.

Esta página cuenta, además, con una amplísima y variada antología de 144 letras distintas de saetas que he ido recopilando por distintos medios orales y escritos.

 

 ¿ Quién me presta una escalera
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?

Saeta popular

¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en
la mar!

 

 LA SAETA: Su origen y evolución

    (Documentación extraída del Diccionario Flamenco de José Blas Vega y Manuel Ríos Ruiz, Cinterco - 1985.
    Y de  artículos de Juan José Gil Sánchez y El Niño de la Albarizuela)
     

El Cante por Saeta se puede entender desde dos perspectivas:

  1. La Puramente flamenca.

  2. La Puramente religiosa.

Pero no olvidemos que la una sin la otra no sería nada, las dos forman un engranaje en la que un hecho significativo está presente, La Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Y es la saeta a modo de cante flamenco las que nos cuentan todo esto, con pocos versos pero muy directo. Como dijo el poeta Federico García Lorca "... son como flechas que atraviesan el corazón...".

SAETA. f. [De origen incierto, posiblemente del lat. sagitta, saeta, en acep. fig.: rezo o plegaria que va dirigida directamente hacia Dios o hacia la Virgen como una flecha.] // 1. Cántico popular extendido por toda España, que tenía por objeto incitar a la devoción y a la penitencia y que se practicaba con ocasión de un Vía Crucis o como cántico de Pasión. El Diccionario de la Academia Española, en su cuarta edición, de 1803, definió a la saeta como «cada una de aquellas coplillas sentenciosas y morales que suelen decir los misioneros, y también se suelen decir durante la oración mental». Este concepto aludía a las saetas que cantaban los hermanos del Pecado Mortal y los de la Aurora. De estas saetas sentenciosas o avisos morales se habla por primera vez en un libro impreso en Sevilla, en 1691: Voces del dolor nacidas de la multitud de pecados que se cometen.., dábalas Fr. Antonio de Escaray: «Mis hermanos los reverendos Padres del convento de Nuestro Padre San Francisco todos los meses del año el domingo de cuerda. Por la tarde, hacen misión, bajando la Comunidad a andar al ViaCrucis con sogas y coronas de espinas, y entre paso y paso cantaban saetas». En el siglo XVIII fueron cantadas por los hermanos de la Ronda del Pecado Mortal, que saltan a recorrer las calles para inclinar a los fieles a la piedad y al arrepentimiento. El nacimiento de la saeta popular y la costumbre de cantarla el pueblo para expresar su sentimiento religioso data aproximadamente de 1840. Esta primitiva saeta, hoy casi perdida, conmovía por su entonación grave, pausada y monótona, pobre de estilo y de ejecución, y fue consecuencia de las modificaciones que realizaron, en las más antiguas, determinados intérpretes de cada localidad andaluza, lo que dio lugar al nacimiento de saetas propias y autóctonas, como la cordobesa llamada vieja, la cuartelera de Puente Genil, la samaritana de Castro del Río, etc., entre otras que actualmente tienen vigencia y se interpretan en sus lugares de origen.

// 2. Cante con copla de cuatro o cinco versos octosílabos, que tiene su origen en el aflamencamiento, a comienzos del presente siglo, por siguiriyas y por martinetes. Se interpreta por lo general, al paso de las procesiones de Semana Santa y se dirige a las imágenes. Es cante sin acompañamiento, aunque en las grabaciones discográficas suele presentarse con el fondo musical de la marcha religiosa, principalmente el producido por el tambor y las trompetas; a veces se ha grabado también con acompañamiento o fondo de guitarra. El tema de sus coplas es obviamente la Pasión y Muerte de Jesucristo y todas las circunstancias que las rodean.

Sin duda alguna la Saeta pertenece a una rama de cantes que expresan un sentir del pueblo en un momento concreto del año y, ante una circunstancia puntual de un hecho singular de los cristianos católicos que se rememora año tras año, La Semana Santa.

El hombre por naturaleza, ha cantado a diferentes situaciones de la vida, a su trabajo, al amor, a la muerte, al campo, a la mina, a la fragua, a la cárcel. Y también en lo religioso tiene su participación y su expresión a través de Romances Litúrgicos que llegan al pueblo en los Pregones Litúrgicos.

En estos pregones se narra los momentos más significativos de la vida de Jesucristo, desde el nacimiento, pasando por sus hechos, milagros y enseñanzas, hasta llegar a la Pasión, Muerte y Resurrección.

Este era el objetivo de estas saetas aún no flamencas y muy lejos todavía de serlo. Pero musicalmente ¿cómo situamos la saeta?. Esto es imposible saberlo a ciencia cierta, ya que no existen datos sonoros pero se quiere aceptar como génesis musical tres vertientes principales:

A.- Una cierta raíz árabe.
B.- De los cantos
de las sinagoga judías.
C.- La descendencia directa de los cantos
gregorianos cristianos.

Nuestro país ha recibido influencias a través de las diferentes culturas que en ella se han asentado durante algún tiempo, unas más y otras menos. Este peregrinar de culturas nos ha enriquecido en muchos aspectos de nuestra vida, e inclusive en la música, también en el flamenco y, cómo no, en la Saeta. Pero no olvidemos nunca, que la propia cultura española, y más concretamente andaluza es la principal fuente de inspiración en la configuración de la Saeta tal y como la conocemos hoy.

 

La parte propiamente literaria de la saeta tiene en su formación diferentes elementos que nos pueden servir de guía. Las que proceden de las actividades apostólicas de los Padres Franciscanos, las que tiene descendencia de los Pregones y los Romances de Pasión, las originadas por inspiración poética popular o culta y, aquellas que escribiera Fray Diego de Cádiz (5 en total) conocidas como "MISERERE".

 

Entre 1800 a 1840, la Saeta pasa a ser un canto popular del pueblo y no un acto religioso de los monjes de la época. Este modelo de saeta, aún no flamenca, viene a ser pausada, monótona, sencilla, liviana y pobre en ejecución, configurándose en algunas comarcas como saetas autóctonas muy propias del lugar, entre otras están La Saeta Cordobesa o la Saeta Vieja, La Saeta Cuartelera de Puente Genil, La Saeta Samaritana de Castro del Río, La Saeta Vieja de Arcos de la Frontera, y un largo etc.

 

Con la saeta ocurre lo mismo que con cualquier otro cante flamenco, Es decir, el hombre no pasa desapercibido ante este hecho significativo y religioso, por lo que tomando como base este cante popular, lo modifica y lo engrandece, sin perder su base y lo configura en un cante de tal magnitud que lo incorpora al acerbo flamenco. Aunque también, como en otros estilos, a veces llega a perder el origen de lo que la saeta es.

 

José Mª Sbarbi escribe hacia 1880 un artículo dirigido a Don Antonio Machado y Alvarez Demófilo sobre la Saeta. En él habla de un cante popular que ha pasado a ser cante de unos pocos privilegiados y llenos de facultades en la voz, un cante lleno de melismas y muy recargado. También cuenta que las letras se han convertido en una chabacanería. Demófilo le contesta en otro artículo poco después que desconoce datos sobre este cante, que solamente lo que conoce de ellas es el haberlas escuchado en Sevilla, Cádiz y Jerez.

 

Este dato, nos lleva a varias conclusiones.

1º.- Podemos situar la saeta flamenca hacia el año 1880 aproximadamente.
2º.- Coincide este hecho con las primeras referencias que se tiene
n de los que hoy consideramos como los primeros cantaores considerados como flamencos y con una etapa de desarrollo de este arte.
3º.- Y se localizan tres comarcas que a su vez también se consideran como la cuna fundamental del cante Cádiz, Jerez y Sevilla.

Según esto, la aparición de la saeta como cante flamenco es posible que devenga de bastantes años antes de su divulgación en los primeros años veinte, sin que se tenga referencia fidedigna de su creador, citándose por algunos teóricos a Enrique El Mellizo como uno de sus primeros intérpretes, junto a otros miembros de su familia.

Hipólito Rossy sostenía la teoría de que el creador de la saeta flamenca fue Manuel Centeno, frente a la opinión de otros que la atribuyen a don Antonio Chacón. Igualmente se ha barajado la hipótesis de atribuirla a Manuel Torre, sin olvidar a La Serrana —que grabó en disco— y Medina El Viejo, La Niña de los Peines y Manuel Vallejo, quienes fueron intérpretes muy significativos del estilo en la época de su primer esplendor, junto a su posible mejor artífice, El Gloria, cuya personalísima interpretación es la que ha sido más seguida por los saeteros posteriores, dada su perfecta estructura flamenca desde el ángulo musical.

De la saeta de Centeno deviene la versión moderna, sumamente recargada de ornamentación y alargamientos de tercios, que se impuso en Sevilla a partir de los años veinte del pasado siglo, llamada artística y difundida por La Niña de la Alfalfa.

Luis Melgar Reina y Ángel Marín Rujula, en su obra Saetas, pregones y romances litúrgicos cordobeses, que constituye el estudio más completo y contrastado que se ha publicado sobre el tema hasta la fecha, y en el que se analizan todas las formas saeteras tradicionales desde las antiguas exhortaciones penitenciales hasta las relacionadas con los hechos sociopolíticos, pasando por las autóctonas cordobesas, desarrollan una muy meditada teoría sobre la saeta flamenca, de la que seleccionamos los siguientes párrafos:

 «Las saetas aflamencadas nacen en el preciso instante en que el cantaor flamenco siente necesidad de dirigirse públicamente a Dios, cantando la antigua tonada, conocida por saeta vieja, y la reviste, inconscientemente, de perfiles flamencos, de expresiones propias del flamenco. La saeta moderna se hace totalmente flamenca, cuando con el tiempo —no en un momento preciso y exacto-, se fue forjando en el misterio patético de la emotividad flamenca. Y aunque Mairena afirmó que la saeta no fue nunca un cante flamenco, lo cierto es que el Cante (con mayúscula), no puede ni tiene por qué ser hermético y cerrado a iniciativas creadoras, pues la realidad demuestra que cuando se sigue una huella de tradición, se consiguen frutos plenos de valores flamencos. No olvidemos que el tradicionalismo ha sido, más de una vez, fuente de inspiración y no agua estancada... La razón de la creación y existencia de la saeta moderna, o flamenca, no tiene unas motivaciones exclusivamente artísticas, como se ha querido ver por algún investigador, sino que atesora una raíz espiritual; es una demostración del sustrato religioso latente en el alma gitana. Y esto es así porque, como dijo Gabriel del Estal: "El flamenco es ya de suyo una oración..." La saeta flamenca no nace por generación espontánea, ni eclosión vertiginosa, no es fruto tampoco de la inspiración de un solo artista creador, sino consecuencia de una lenta transformación... De esa lenta transformación, de ir introduciendo tercios flamencos en la saeta antigua, de ir despojándola de su vieja musicalidad, hasta lograr una forma distinta y nueva, es de donde surge la moderna saeta flamenca».

 Seguidamente, los citados autores recogen el siguiente comentario de Antonio Mairena:

«En principio de siglo llegó a Sevilla una sencilla forma jerezana que se empezó a llamar saeta por siguiriyas, la que una vez dentro de la catedral sevillana se convirtió en un gran cante, con tanta o más dificultad y duende como el mejor cante por siguiriyas y, por los años treinta, el cante por saetas había llegado a ser de máxima altura, de gran desarrollo».

Para apostillar a continuación:

«Da pues, Antonio Mairena, un dato para descubrir el origen de la saeta por siguiriyas, el estilo más importante dentro del grupo de las flamencas, cuando dijo: "llegó a Sevilla una sencilla forma jerezana". Melodialmente desconocemos cómo era esa forma sencilla, no así las letras de las viejas saetas jerezanas, de las que tenemos muestras:

"Como no tenían naita que hacerle
le escupen y le abofetean
y le coronan de espinas,
y la sangre le chorrea
por su carita divina."

Se aprecia que el primer verso se alarga, ello, por exigencia del cante, una de las modalidades especiales que se observa en las primitivas saetas de Jerez, cuando aún no estaban configuradas como saetas por siguiriyas. Esta misma saeta, el aposentarse en Sevilla, se convierte en otra de cuatro versos, aunque conservando la anomalía de ser más largo el primero.

A continuación, los investigadores enumeran una serie de ejemplos similares y jerezanos y afirman: «Tenemos ya argumentos suficientes, si no para descubrir el autor de las más genuinas de las saetas flamencas, sí para saber su cuna: Jerez. Esta saeta, procedente de esa "sencilla forma jerezana", donde alcanzó su máxima dimensión artística y flamenca fue en Sevilla, por eso no estaba equivocado Aguilar y Tejera cuando escribió:

"La saeta, tal como hoy la conocemos, nace en Sevilla y coincide su florecimiento con el de las cofradías sevillanas; cuando gremios e instituciones piadosas comenzaron esa rivalidad, tan fecunda en joyas artísticas, que ha logrado hacer de la Semana Santa de la capital de Andalucía uno de los espectáculos más maravillosos de cuantos es dado al hombre contemplar"».

Insertan también la opinión del compositor Joaquín Turma:

«El cantaor flamenco al apropiarse la saeta, haciendo de ella una pieza de virtuosismo, le ha dado un brusco cambio de dirección. Nunca como ahora —escribe en 1928— ha sido brillante, ni más en moda la saeta; de regional se ha convertido en nacional... Musicalmente se ha bifurcado; la saeta antigua subsiste, aunque recargada, con profusión de adornos y melismas y además, los profesionales del cante flamenco han inventado una nueva forma de saeta, procedente de la siguiriya, amoldando un poco las fórmulas al sentido, siempre religioso, de las palabras».

Actualmente la vigencia de la saeta es patente y además de su práctica al paso de los pasos desde la calle o desde el balcón, en toda la geografía andaluza, son numerosísimos los concursos que se celebran para fomentar el estilo, por lo que su número de especialistas es muy amplio, dándose el caso peculiar de que muchos de sus excelentes intérpretes solamente son saeteros y no ejecutan generalmente otros cantes. El interés por la saeta flamenca ha sobrepasado nuestras fronteras y desde hace varios años, durante la primavera, se celebran en París recitales de ellas, a cargo de saeteros destacados.

EJEMPLOS DE SAETAS QUE SE PUEDEN ESCUCHAR PARA ENTENDER EL TEMA:

- Saeta Cordobesa procedente de un pregón en la voz del cantaor Pepe Pinto que comienza diciendo: "... Los clavos que dispusieron/para enclavar a Jesús...".

- Saeta Cuartelera de Puente Genil cantada en la voz de Juan Hierro y Frasquito de Puente Genil.

- Saeta de principios de siglo en la voz de Manuel Centeno grabada en Sevilla.

- Saeta y Toná del Cristo en Sevilla en la Voz de Tomás Pavón a principios de siglo.

- Saeta al estilo de la Opera Flamenca cantada por Pepe Marchena.

- Saeta al estilo de la Opera Flamenca cantada por Antoñita Moreno.

- Saeta por siguiriya en la voz de Ángel Vargas recogida en Jerez en el año 1993.

Antología de Saetas

Saetas a los Cristos con la cruz al hombro o en la cruz y a la Virgen

1
Cuatro cirios penitentes
Van alumbrando tu Cruz
Mientras tu cuerpo presente,
va señalando, Jesús,
la salvación de la gente
2
Cuatro cirios encendíos
Alumbran el triste maero
Donde el Hijo de Dios nacío
Por salvar al mundo entero
Va muerto y escarnecío.
3
En esa cruz te han clavao
Los hombres sin compasión
Y al que más fuerte he ha dao
Antes Tú has perdonao,
Mira si es grande tu Amor.
4
La cruz que vas arrastrando
No la puedes sostener
Tus piernas ya están temblando
Pero sigues caminando
Paso a paso y sin podé.
5
Ese que caío está
Con la corona de espinas
Y la espalda ensangrentá
Quiere seguir su camina
Porque nos quiere salvar.
6
Costalero a mi señá
Pon toíto el corazón
Al hacé la levantá,
No vayáis a lastimá
Al Cristo de la Pasión.
7 
Desde ese negro madero
En que con odio y rencor
Te clavó el mundo entero,
Tú devolviste, Cordero,
A uno por uno, tu Amor
8
En ese triste maero
Va el precio de tu perdón
Pues tu dolor verdadero
Tú lo has cambiao, Cordero,
por un mensaje de Amor. 
9
Mirarlo me causa frío
Ver el maero solitario
Con el cuerpo escarnecío
Del mejor de los nacíos
En el Monte del Calvario. 
10
Ya tres veces se ha caío
En su divina pasión,
Sólo un hombre del gentío
Pa ayudarlo ha salío
Dios te bendiga, Simón. 
11
Hasta la Luna se para
Cuando te ve con la cruz
Y con su luz limpia y clara
Quiere limpiarte, Jesús,
La sangre que va en tu cara. 
12
Ayudarlo, costaleros,
Que no se puede mové,
Pesa mucho ese maero
Aunque sea ese Cordero
El Cristo del Gran Podé. 
13
Ni la estrella más bonita,
Ni la Luna, ni cien soles,
Tienen tu gracia infinita,
Ni tienen los resplandores
De tu hermosura bendita. 
 
14
Eres la Mare de Dios
Eres Reina y Soberana
Que no te aflija el doló
Porque Mare de mi alma
Tú eres pa mi lo mejó.
15
Un repique de campanas
Tus varales van tocando
Mare y Reina Soberana
Lucero de la mañana
Cuando Tú vas caminando. 
16
Mucho cuidao, capatá,
Cuando al compás de tu voz
Hagan tos la levantá,
Porque es la Mare de Dios
La que bajo palio va.
17
Qué bonita entre las velas
Se ve tu cara, María,
Y al besarte las candelas
Entre mecía y mecía
Tu pena se hace canela.
18
Ya está aquí la luz del día,
y la estrella de la mañana
Qué guapa vas Mare mía
Entre las velas encendías
por las calles sevillanas.
19
Entre las velas encendías
Veo tu cara apená
No llores más, Mare mía,
Que no lo pueo aguantá
Porque tu pena es la mía. 
  20
Mare mía de mi corazón
Seca esas perlas de pena,
Pon en tus ojos tu sol
Que eres gitana y morena
Y eres la Mare de Dios. 
21
Angustias, Mare gitana
No llores ni tengas pena
Que en la noche sevillana
Eres la estrella morena
Que más brilla en la Campana. 
22
Dios te salve Virgen pura
Y Dios bendiga a San Juan
Por hablarte con dulzura
Y quererte consolá
Tanto dolor y amargura. 
23
Hay un lucero que brilla
En la noche más oscura
Y esta luz de maravilla
La pasea por Sevilla
La Virgen de la Amargura. 
24
¡Qué bonita vas María
entre las mil luminarias
de tus velas encendías,
Tú eres la mejor nacía,
Mare de la Candelaria. 
25
Camina la Macarena
Al son de marcha triunfal
Y otra Bendita Morena
Viene de Triana llena
De dulzura celestial. 
26
Saetas con mil colores
Van brotando en las esquinas
Para endulzar sus dolores
Y son las más puras flores
Que se ofrendan sin espinas.
 
SAETAS DEL DOMINGO DE RAMOS
 
27
Sobre un humilde pollino
todo el pueblo te aclamó,
después cambió tu destino,
y el más amargo camino
el mismo pueblo te dio.
28
Mare mía de la Paz
el Parque se hace oración
cuando a Ti te ve pasá,
llorando tu corazón,
porque tras tu Hijo vas.
29
El que arrastra ese maero
es Jesús de la Victoria
cuidarlo bien, costaleros,
que ese Divino Cordero
sufre por darnos la Gloria.
30
De esa cara apená
Mare. sécate el llanto
que el Cristo de la Humildá,
el Hijo que quieres tanto,
no quiere verte llorá.
31
¡Ay, Cristo de la Humildad!
en esta tu última Cena,
con dulzura y con bondad,
le das tu pan de verdá
al Judas que te condena.
32
Qué pena y pena me da
el contemplarte y el verte,
muerto por la Humaniá,
por traerles la verdá,
Cristo de la Buena Muerte.
33
Lleva el alma traspasá
y de doló vas traspuesta,
nadie puede consolá
a la Virgen de la Hiniesta,
la perla de San Julián.
34
Paso a paso y sin poé
marcha Jesús de las Penas,
ya no se puede tené,
lleva inflamás las venas
de tanto apretá los pies.
35
Toito San Roque te lanza,
cuando Tú pasas, sus flores,
y mil bocas no se cansan
de decir, Mare, no llores,
Tú eres Gracia y Esperanza.
 
 
36
Ya casi no puede andá
las Penas que tendrá Jesús
sin fuerzas se encuentra ya
pero no suelta la Cruz
por toita la Humanidá.
37
Mare, esa pena divina
hace tu cara más bella
hoy domingo que caminas
tras tu Hijo, peregrina,
Virgen Santa de la Estrella.
38
Vámonos al cielo con Ella
costaleros, por iguá,
que esa Marecilla bella
es la Virgen de la Estrella
que tras de su Hijo va.
39
Tienes a Herodes a tu lao
que a Ti, Divino Cordero,
por serlo, te ha despreciao
y el infamante maero,
ya te tiene preparao.
40
Mecerla bien, sevillanos,
despacito y con dulzura
pa que el doló soberano
lo tenga así más liviano
la Virgen de la Amargura.
41
Ya ha llegao a la Campana
la Virgen de la Amargura
y al cruzarla soberana
mil saetas sevillanas
la reciben con ternura.
42
Quisiera tener, Señor,
en esta humilde garganta
el trino del ruiseñor
para postrarlo a tus plantas
Santo Cristo del Amor.
43
Desde ese negro madero
en que con odio y rencor
te clavó el mundo entero,
Tú devolviste, Cordero,
a uno por uno, tu Amor.
44
Santiago te está hablando
por aliviar tu dolor,
pero Tú sigues pensando
en tu Cristo del Amor,
mientras sigues caminando.
 
SAETAS DEL LUNES SANTO
 
45
Judas falso y traidor
maldito cien veces seas
por vender al Redentor
y por las treinta moneas
que ese beso te valió.
46
Reina y corazón mío
Virgen bendita y morena
en mi corazón metío
yo llevo clavá tu pena
Mare Santa del Rocío.
47
Cautivo estás y amarrao,
¡pobre y Divino Cordero!,
tu verdá te ha condenao
por eso en duro maero
morirás crucificao.
48
Tu pena es la luna nueva
porque la llevas escondía
mi saeta a Ti se eleva
con un grito, Mare mía,
Reina en Santa Genoveva.
49
Muerto en tus brazos va
y Tú, Mare de las Penas,
no haces na más que llorá
por la sangre de tus venas
lo que llevan a enterrá.
50
Por predicar la verdá
es Caifás tu enemigo
nada le conmoverá
sólo busca unos testigos
pa poderte condená.
51
Besa tu cara la luz
las velas que te acompañan
¡Ay, Mare, no llores Tú!
que mis ojos se me empañan
Señora de la Salud.
52
Cuatro cirios penitentes
iluminan con su luz
el pobre cuerpo impotente
del Cristo Omnipotente
y Señor de Vera+Cruz.
 
 
53
Nadie puede consolá
tus Tristezas, Mare mía,
en la Cruz tu Hijo está
y Tú le sigues detrás
desde Santa Rosalía.
54
Al ver la corona inclemente
cómo ha destrozao las venas
de esa tu Divina frente,
llora, Jesús de las Penas,
por Ti, toito San Vicente.
55
Mare mía de mis amores
se ve en tus ojos divinos
el rocío de tus Dolores
que al caer en tu camino
se va convirtiendo en flores.
56
Mira el Cristo de las Aguas
en el rugoso madero,
la paz que nace en su alma
todas las tormentas calma
para bien del mundo entero.
57
Ese llanto, Mare mía,
tu Dolor hace Mayor,
es mucha pena metía
dentro de tu corazón
pa poder cerrar tu hería.
58
Cristo de la Expiración
de mi barrio del Museo
todo en mí es corazón
cuando con la Cruz te veo
clavao sin compasión.
59
Virgen de todo mi amor
divina flor del Museo,
por aliviar tu dolor
en mi boca mi deseo
se va convirtiendo en flor.
60
En mi pecho un deseo
se está haciendo una oración
cuando a la Virgen yo veo
por la Plaza del Museo
tras el Cristo de la Expiración.
 
SAETAS DEL MARTES SANTO
 
61
Desamparo y Abandono
Señor, Tú padeciste,
para tu barrio eres tesoro
al que mima con decoro
por lo mucho que sufriste.
62
Mare mía, en tus Dolores
quisiera aliviar tu pena,
con piropos y oraciones,
siendo Tú Virgen de amores,
del Cerro su Mare buena.
63
Tu Sagrado Corazón
pobre Cristo en la Cruz
es para todos perdón,
Gracia, Bendición y Luz.
y la eterna salvación.
64
Ahí presente está el Señor
el Padre de la Salud
que va a sufrir de dolor
y morirá en la Cruz
sólo por darnos su Amor.
65
Qué pena llevas, María,
que eres un lirio morao
entre la cera encendía,
por tu pena doloría,
Mare de los Desamparaos.
66
Desde niño ante tu altar
me enseñaron a quererte
a ser bueno y a rezar
ante tu imagen sin par,
Cristo de la Buena Muerte.
67
La Mare está toa angustiá
por la negra y triste suerte
del que en la Cruz está,
Virgen de la Universidad,
Mare de la Buena Muerte.
68
Pilatos al pueblo judío
hace la presentación
del mejor de los nacíos,
su muerte como un clamor
el pueblo infame ha pedío.
 
69
Crucificao en el maero
el Cristo de la Sangre está
y la sangre del Cordero
hace crecer en el suelo
una rosa ensangrentá.
70
Poco a poco, costaleros,
al compás del corazón,
porque la Reina del Cielo,
la Virgen de la Encarnación,
por el Señor está de duelo.
71
Sus pasos son mortecinos
por el peso de la Cruz,
pobre Cordero Divino,
qué amargo es el camino
de Jesús de la Salud.
72
Al ver tu cara bonita,
el jardín se hace plegaria
porque Mare morenita
Tú serás siempre bendita
Mare de la Candelaria,
73
Por darle esa bofetá
yo mismo te arrancaría
las dos manos sin piedá,
mu poco a poco lo haría,
pa que te doliera más.
74
Vas llorando acongojá,
María del Dulce Nombre,
sin poderlo remediá,
porque a tu Hijo un mal hombre
le ha dao una bofetá.
75
Esas luces encendías
con que se alumbra tu Cruz
iluminan tus herías
por donde se fue tu vía
y por donde das tu Luz.
76
Qué pena debes tener,
Señora de los Dolores,
al que Tú le diste el ser,
el Amor de los amores,
sufre la muerte más cruel.
SAETAS DEL MIÉRCOLES SANTO
 
77
Ahi clavao va Jesús,
el Pare de San Bernardo,
el Cristo de la Salud
es una vara de nardo
colgao en la infame Cruz.
78
Ni la estrella más chiquita,
ni las rosas, ni los nardos,
tienen tu gracia infinita
ni te ganan a bonita,
Señora de San Bernardo.
79
El Sudario se estremece
agitao por el viento
ya el buen Cristo no padece
terminó su sufrimiento
y en la Cruz, dormío parece.
80
Es mi saeta una flor
que quiere llegar a tu alma
cantándote con amor,
Mare mía de la Palma,
por aliviar tu dolor.
81
Ante su Hijo enclavao
por pregonar la verdad
arrodillá a su lao
la Virgen de la Piedad
lleva el pecho traspasao.
82
¡Al Cielo con la Piedad!
poco a poco y en silencio
que no se vaya a quebrantá,
que desde el cielo, Florencio,
la está viendo levantá.
83
Por alegrar tus pesares,
Mare mía del Baratillo,
cuarenta y cuatro costales
mecen con son de palillos
la plata de tus varales.
 
 
84
Para prenderte, Jesús,
bastaron treinta moneas
que el Hijo de Dios seas Tú
no habrá nadie que lo crea
sólo te espera la Cruz.
85
Regla bendita y morena
no llores Tú, Mare mía,
que por aliviar tu pena
va esta saeta mía,
que canto a garganta llena.
86
Cristo de Burgos, Tú eres,
enclavao en tu maero
sobre un suelo de claveles
que te proclaman Cordero,
como el Rey de los reyes.
87
Mi saeta es una flor
que quiere llegá a tu alma
por aliviar tu dolor
viendo muerto al Señor,
Madre de Dios de la Palma.
88
Siete palabras dijeron
tus labios en este momento,
siete palabras que fueron
de pena y de sentimiento
por lo que Contigo hicieron.
89
Alza tu divina frente
Remedios eres del Cielo
y de toíta tu gente
que arrodillá en el suelo
te rezan en San Vicente.
90
Al verte en la Cruz enclavao
un maligno centurión
ha herío tu costao
pero Tú le has derramao,
con tu sangre, tu perdón.
 
SAETAS DEL JUEVES SANTO
 
91
Clavao está ese Cordero,
Cristo de la Fundación,
desde su triste madero
nos va brindando el perdón
a toíto el mundo entero.
92
Tu fina cara grabaron
en el cielo los arcángeles,
de pena te rociaron
Mare mía de los Ángeles
y en Sevilla te plantaron.
93
Poco a poco van subiendo
ese pesao maero
Cristo en él va padeciendo
siendo un Divino Cordero
como un hombre va muriendo.
94
Tus Lágrimas, Mare mía,
son como dos finas perlas,
son el rocío del día
quién no suspira al verlas
y llora Contigo, María.
95
Atao a la columna vas
con las espaldas descubiertas
te fustigan sin piedad
llevas tus carnes abiertas
porque con rabia te dan.
96
Qué bonita entre las velas
vienes Tú, Mare Victoria,
Virgen de las cigarreras,
la Reina eres de la Gloria
y Mare de Dios verdadera.
97
Los santos dormíos están
y el olivo está llorando
Judas mu pronto vendrá,
por eso Cristo está rezando
presintiendo su final.
 
 
98
Las notas que tus rosarios
van sacando en tus varales
señalan que en ese palio
va la mejor de las mares,
que es la Virgen del Rosario.
99
Cuando a tu Hijo descienden,
qué Angustia más mala pasas,
la pena tu pecho hiere
y el corazón te traspasa
viendo muerto al que más quieres.
100
De espinas te coronaron
y esa corona, Señor,
tu frente te desgajaron
y a pesar de tu dolor
tus labios mudos quedaron.
101
Es una Santa Mujer
que tu rostro te ha secao
de tanto y tanto padecer
y tu cara en el paño ha quedao
tan pura como un clavel.
102
Las velas que te acompañan
besan tu cara y tu talle
y el dolor de tus entrañas Santísima Virgen del Valle
de pena tus ojos bañan.
103
Pasión lo llama Sevilla
y es de pasión un clavel,
dobla, hermano, la rodilla
ante esta maravilla
de Martínez Montañés.
104
Todo tu paso es un relicario
María de la Merced
pa tu dolor solitario
que sólo puede comprender
Aquel que va pa el Calvario.
 
 
SAETAS DE MADRUGÁ DEL VIERNES SANTO
105
Ya se acerca el Nazareno
que la Cruz trae al revés,
lleva su rostro sereno
y abraza como el Dios bueno
la enseña de nuestra fe.
106
Tu enorme pena y dolor
lleva en tu cara grabá
y traspasao el corazón
Madre de Dios Inmaculá,
Virgen de la Concepción.
107
El Cristo del Gran Poder
ya salió de su capilla,
hágase el suelo clavel
pa que no sufran sus pies
por las calles de Sevilla.
108
Va camino del Calvario
porque así lo quiso Él,
sea la madrugá el sudario
y Sevilla el sagrario
de Jesús del Gran Poder.
109
Quien ante Ti no se humilla
ni a tu Poder sobrehumano
es que no tiene roíllas
o no es hombre o no es cristiano
o no ha nacío en Sevilla.
110
Guarda el cante, cantaor,
que tu saeta de fe
aunque la cubras de amor
se hace en tu boca dolor
pa Jesús del Gran Poder.
111
Qué dolor debes tener
en tu pecho, Mare mía,
ver cómo se arrastra Él,
porque ese Hombre, María,
es Jesús del Gran Poder.
112
Hay dos hombres frente a frente
uno falso e inhumano
quiso pasar por prudente,
y por lavarse sus manos
se las manchó eternamente.
113
Bendita Rosa Morena
seca ya tus lagrimales
que por aliviar tu pena
van cantando tus varales
"No llores Tú, Macarena".
114
Acortá las chicitás
que es la Virgen Macarena
pa que se pueda admirar
cómo esa cara morena
hace reir y llorar.
115
Costalero a tu costal
pon tu alegría y tu pena
cuando des la levantá
porque la que arriba va
es tu Virgen Macarena.
116
Cuatro cirios encendíos
alumbran el relicario
de tu cuerpo escarnecío
mancillao y escupío,
Santo Cristo del Calvario.
 
115
La Virgen que está pasando
es de la Presentación
por su Hijo va llorando
que en la Cruz está colgando
por darnos la salvación.
116
Sigue el maero arrastrando
con la espalda ensangrentá
desde un caballo mirando
pa que no deje de andá
le va un soldado gritando.
117
Esperanza sevillana
vas luciendo por Sevilla
esa gracia tan gitana
que corre por tus mejillas
y es la gloria de Triana.
118
Al verte to el mundo grita
¡Viva el barrio de Triana!
porque, Esperanza Bendita,
eres Tú la más bonita
de las madres sevillanas.
119
Ya está aquí la luz del día
Lucero de la mañana,
qué guapa vas Mare mía
entre las velas encendías
caminito de Triana.
120
Un coro de sevillanas
en tus varales resuena
Esperanza Soberana,
que es la gloria de Triana
por bonita y por morena.
121
Ahí presente está Jesús
con su esfuerzo sobrehumano,
el Pare de la Salud,
que por toítos sus gitanos
lleva arrastrando esa Cruz.
122
Silencio, pueblo cristiano,
que va cargao con la Cruz
en su esfuerzo sobrehumano
el Pare de la Salud,
el Cristo de los Gitanos.
123
Viva la gracia morena
de mi Angustia Soberana,
es lirio y es azucena,
es alegría y es pena,
es mi Virgen y es Gitana.
124
Por aliviar esa pena
que corre por tus mejillas,
Angustias, Mare morena,
un compás por seguiriyas
en tus varales resuena.
125
No llores Tú, Mare mía,
Angustias, perla morena,
porque esa pena encendía
que te tiene consumía
es también, Mare, mi pena.
126
La pena se hace alegría,
la noche se hace mañana,
cuando Tú entras, Mare mía,
entre mecía y mecía
por en medio la Campana.
 
SAETAS DE TARDE DEL VIERNES SANTO
 
127
Mira a tu Hijo en la Cruz
que es una rosa marchita,
el Cristo de la Salud,
y tu soledad infinita
Virgen Santa de la Luz.
128
Virgen del Mayor Dolor
no llores Tú, Mare mía,
porque tu Hijo, el Señor,
desde esa Cruz es la guía
para todo el pecador.
129
Va pregonando piedad
la Cruz en el monte, sola,
y a sus pies arrodillá
la Virgen de la Soledad
como tímida amapola.
130
Mis dos ojos son dos fuentes
al verte, Cachorro mío,
cuando pasas por el Puente
y se refleja en el Río
tu imagen omnipotente.
131
Del Patrocinio, la flor,
eres divina y sencilla
cuando muestras tu dolor
siguiendo al Redentor
por las calles de Sevilla.
132
pesa mucho ese maero
con que te han cargao, Jesús,
y aunque seas Dios verdadero
es mucha Cruz esa Cruz
pa tan humilde Cordero.
 
 
133
Es del barrio de Triana
y es la Virgen de la O,
lleva la gracia gitana
a pesar de su dolor
de esa pena soberana.
134
Dios te salve, Cirineo,
porque tú solo has salío
pa ayudar a ese Cordero
que tres veces se ha caío
por el peso del maero.
135
Tu pena grande, María,
causa un profundo respeto
y te tiene consumía,
Mare Santa de Loreto,
por la suerte del Mesías.
136
Con saña te golpearon
entre judíos y sayones,
al Calvario te llevaron
y en medio de dos ladrones
allí te crucificaron.
137
Se refleja tu belleza
en tu serena bondad
y aunque es mucha tu tristeza,
Señora de Montserrat,
mucho más es tu realeza.
138
De la Cruz te han descendío
y te llevan a enterrá,
y su cuerpo escarnecío
el corazón a herío
de la Virgen de la Piedad.
 
SAETAS DE SÁBADO SANTO
 
139
Lleva en brazos al Redentor
la Virgen de los Dolores
y es tan grande su dolor,
por el Amor de los amores,
que es un jazmín sin color.
140
Viéndote llorar, María,
pierden su aroma las flores,
y es tu dolor Madre mía,
Señora de los Dolores,
por la muerte del Mesías.
141
Por toítos nuestros pecaos
en su cara retratá
lleva el crucificao
los martirios que le han dao
Cristo de la Triniá.
 
 
142
Esperanza, Mare mía,
veo tu cara apená
entre las velas encendías,
qué guapa vas, Mare mía,
Reina de la Trinidá.
143
Qué pena y pena me da
to pa Ti ha sío un sueño
y en ese sueño mortá
te quedaste sin tu Dueño,
Virgen de la Soleá.
144
Los hombres con sus pisás
sólo rompen el silencio
y la gente con su rezá
al salir de San Lorenzo
la Virgen de la Soledá.
 

Romualdo de Gelo, 01-04-04