ALBAIDA Y ROSA DÍAZ

Con motivo de la celebración en nuestro Pueblo de las I JORNADAS SOBRE PATRIMONIO, tuve el placer de compartir mesa con la escritora Rosa Díaz. Para deleite de todos, y gracias a la generosidad de su autora, publico el texto que Rosa leyó en las citadas Jornadas el día 24 de octubre de 2008 y un artículo que la misma publicó en el periódico ABC de Sevilla. ¡Disfrutenlos!

 

     "Excma. Sra. Alcaldesa, Ilustrísimas autoridades, querido presentador, señoras y señores y amigos todos.

     Llegué a Albaida cuando aún se sembraba el melón de secano, esa tajada de sol frío como la tengo proclamada desde las páginas de ABC, o de la revista Zurgai, en Bilbao. Cuando  Sergio era un niño que compartía juego con Cristino, Cotán, Miguel y mi hijo Juan, entre otros. Cuando Carmen, la de Jacinto, recogía su ganado al atardecer, y la calle se impregnaba de mugidos y de olor a boñiga y, luego, nosotros hervíamos la leche de la vaca “Paca” o de la vaca “Macarena”. Cuando Fidel pasaba los fines de semana entonando el rosario de la aurora. Cuando salieron las monedas de veinte duros que aquí se llamaban “tontos”, lo aprendí delante de la furgoneta de Brunito, esa que olía a pan tibio y a torta de aceite, lo aprendí con aquello del “Corteinglés en sus santos hogares”. Como también aprendí a barrer la acera cada mañana, para no desmerecer a mis vecinas: Pilar la de Santiago, Dolores la de Laureano y Estrella la del guardia.

     Los domingos comíamos calientes de Rocío la Mena, calientes gordos como interminables porras, esas que, remontándome a mi memoria de infancia, cada niño quería reservarse para sí. Fue cuando Colón y Eladio empezaban a despuntar en Sevilla en el arte de la peluquería. El tiempo en el que Sebastián empezó a llamarme prima como en las letras de los cantes jondos, y a propósito de los cantes y además de recordar a Ernesto, se me viene a la mente que en la Peña  Flamenca Torremocha no entraban mujeres, aunque organizamos en ella y en colaboración con otros poetas sevillanos, especialmente con Juan Sebastián Sánchez, que dio la conferencia y aportó unas valiosa grabaciones, un homenaje a “el Carbonerillo”, que tuvo mucha aceptación, sobre todo por el Chacho, que colaboró dando la bienvenida y saludando a todos los que vinieron de Sevilla.

     Cómo no recordar la taberna del Poli,  con su solera vieja de hollín y telarañas, y en cuyo manchado mostrador se degustaban unos deliciosos emparedados de morcilla, chorizo picante y pringá.

     Era el tiempo en el que la calle Virgen del Rocío daba a una hermosa estacada con olivos centenarios, donde en una de sus  chuecas, habitaría la lechuza que pasaba cada noche el arco de mis rosas de té: “hay granos de azahar en el limón de Albaida,/ hay violetas abiertas en los arriates de Albaida,/ las lechuzas llorarán como niños perdidos, en Albaida….,*  esa estacada por donde se iba el sol y que yo comparé en mi libro Tótem con los cedros del Líbano.

    Si digo que ahí pasé el periodo más feliz de mi vida ni miento ni exagero. Llegué con treinta y tres años, mis hijos aún dormían dentro de mi casa y muchos sueños no se habían desmembrado todavía. Será por eso que Albaida está en mí como una homilía familiar de olores y sabores, de limpieza y de hacendosa labor. Al  fin y al cabo la vida no se mide en tiempo físico sino en intensidades, y el periodo que viví en su tierra fue intenso y lleno de paz cotidiana, de esa poesía que deglutes, digieres y pasa directamente a la sangre sin más, sin el ego o la soberbia de buscar su eternidad impresa. En ese periodo me di de cara con un autentico matriarcado andaluz. De él publiqué un esbozo en ABC de Sevilla y quiero retomarlo para su íntegra publicación.

    Yo tuve una casa en Albaida y, lo que es mejor, tengo aquí amigos incuestionables y personas que me hacen la vida más llevadera.

     Qué sería de mí sin Dolores García Gelo, gracias a ella puedo escribir, y nadie mejor que Dolores sabe de mi dedicación a esta causa.

     Como sentimental irreversible que soy tendré que deciros que tengo en mi azotea de Sevilla, los claveles de Mercedes la madre de Toribio. Que agradezco de todo corazón a Antonia Cárdenas, que cuide la yedra y las rosas que a su amparo dejé, y que ahora permitiera a este Excmo. Ayuntamiento poner la placa que recuerda mi estancia aquí en la que hoy es su casa.  Y vais a permitirme que tenga un recuerdo especial para la primera persona que conocí en Albaida y me enseñó a respetar y a comprender la total idiosincrasia de esta tierra. Ella es Carmelita, que junto con Ángel, su marido, son unas de las personas más cabales que he conocido y  con cuya amistad me honro. De ahí que conozca a Sergio y lo quiera desde que era un niño. Qué decir de él ahora, qué decir de este magnífico pintor, cuya obra y trayectoria cuentan con mi total admiración y respeto. Qué decir de la alegría que experimento cuando nos encontramos en algún aeropuerto o en alguna ciudad del mundo y venimos los dos de hacer patria, eso que consiste en quitar fronteras con arte y amistad. Gracias, Sergio. Gracias por introducirme en el sentimiento primitivo de tu vida, cuando  aprendías el color con los insectos y las flores y llegabas a casa para hablar conmigo.

     Pero sobre todo, muchísimas gracias al pueblo de Albaida y a su Excmo. Ayuntamiento.

     Muchas gracias, Alcaldesa, por el honor que me hace, por sentirme querida en este pueblo que yo siempre tengo y tendré como mío.

Rosa Díaz"

 

EL MELÓN DE ALBAIDA

 Publicado en ABC de Sevilla el 19 de agosto de 2003

     "Albaida, en lo más alto de la cornisa del Aljarafe, perteneció al Cabildo Catedral de Sevilla hasta que en el siglo XVII pasó al señorío de los conde-duques de Olivares. Si don Fadrique le construyó una atalaya a la que los propios del lugar acabaron llamando la Torre Mocha, el paso de Roma ya le había dejado cierta afición a la búsqueda de metales que, para algo, batió moneda autóctona. El Guadiamar, conocedor de meandros que amparan a garzas y a  fochas y a tantas devociones, que lamió los pasos de los que iban hacia Astarté y de los que van hacia la Blanca Paloma, la merodea desde su rama “dulce” y se junta por sus territorios  con el río Agrio, que llega de las minas de Aznalcóllar y sabe a pirita y a desastre ecológico. Albaida, matriarcado de Soleanas y Cruceras que hacen a sus hijos a su imagen y semejanza, es un pueblo donde pesan los ovarios y las tradiciones y era la patria del Melón de Secano; sí, lo pongo con mayúscula porque el nombre debería haber sido denominación de origen al igual que sus garbanzos, que se estrenaban por la Virgen del Carmen hechos en potaje con una chispa de bacalao, y digo chispa, porque no es bueno olvidar que de lo humilde y de lo poco también se llega a la artesanía y a saciar a las muchedumbres. Pero hay algo que lamento, y es que no se pusieran de acuerdo los albaidejos en hacer una cooperativa a tiempo para comercializar y darle valor al melón, hacerle un precio común y defenderlo como un verdadero patrimonio, en vez de malbaratar las cosechas de sus minifundios para venderlas antes que el vecino.

     Si Isak Dinesen y Meryl Streep tuvieron una granja en África yo tuve una casa en Albaida.  Su nombre está escrito en mi libro Tótem como el de Arenis de Mar lo está en Cementerio de Sinera por Salvador Espriu. Ella es mi “Adiabla” y allí están mis rosas y mi yedra y mis azulejos del Quijote. En ella está la baranda y la azotea por donde tantas veces a la caída del sol, comparaba a sus olivos con el Arz Ar-rab, los cedros de Dios en el Líbano y, cómo no, allí están también parte de mis recuerdos.

     El melón reposaba en lo oscuro salvaguardándose del calor. Del frescor del suelo pasaba al frigorífico y luego se desencadenaba un acto sensual del que participaban los cinco sentidos.  El verde era profundo y brillante y amarilleaba levemente por sus protuberancias de piel de sapo, palpables al tacto. El cuchillo, como arco de violín, te hacía oír el crujido musical de su carne en punto de maduración, dura y casi blanca. Entonces olía a verano, a flor comestible, a reparto ecuménico y, por fin, paladeabas la misión cumplida de la tierra con el dulce justo que ni es estridente ni empalaga, un tempo moderatto y perfecto

     Jamás he vuelto a comer melón, para qué. Aquello era una tajada de sol frío. Sí, creo que solamente era eso.

Rosa Díaz

 

 

Rosa Díaz     

La autora

   La verdad es que yo empiezo a escribir sin saber escribir, fantaseando cosas extrañas, por ejemplo, cuando iba a cumplir cuatro años me siento mayor e importante como una aguamarina gigante, piedra preciosa que veía en el anular de una tía abuela. Leo cuentos de trovos hasta memorizarlos y a partir de los cinco años escribo todo lo que veo o me cuentan. A los ocho, que apruebo el ingreso en el Conservatorio Oficial de Música, empiezo un diario pero no como algo privado, sino como efemérides dignas de ser leídas en público, o sea en la sobremesa de casa. Desde ese momento me recuerdo escribiendo, leyendo, imaginando o indagando. En el colegio nada se me da también como las redacciones.

   En mis primeros años de vida soy una niña muy alegre, muy sociable y nada disciplinada. Me gusta campar por mi cuenta, desafiar a las normas. Debido a una educación jesuítica y a los Ejercicios Espirituales con sus pláticas exhaustivas del infierno, empiezo a conocer el miedo, es más, empiezo a conocer el terror a la muerte, por eso me considero juanramoniana, no en mi poética sino en coincidencias. Nací un 24 de diciembre y fui niña Jesusa en el colegio, luego me volví hipocondríaca, tuve un corazón con muchas pulsaciones por minuto y me casé con un Virgo como Zenobia.

   Mi padre, que había escrito algún poema que otro en sus años de bachiller, era muy crítico conmigo cuando me halagaban desde clase y desde la familia, me previene contra lo fácil y las palabras empalagosas o lamidas y me aconseja que le escriba a un ladrillo. Su consejo me durará poco, ya que muere cuando yo tenía quince años y mi hermana menor tres meses. No quiero contar un cuento de niñas pobres y a la deriva porque nunca me he tenido pena, pero este hecho cambió nuestras vidas, nuestros estudios, todo. Me ofrecieron una beca, pero preferí prepararme en matemática, cálculo y contabilidad, mecanografía y taquigrafía, y me coloqué en una oficina como auxiliar administrativa. Ya había leído a algunos clásicos, Fray Luis, Santa Teresa, Lope, Calderón, Shakespeare, empiezo con la novelística rusa y a los dieciséis años descubro a Lorca, leo sus obras completas y escribo para la revista de Magisterio y de Aparejadores de Sevilla sobre el Romancero y Bernarda Alba. Rubén, Rubén y su máquina de dislocar y encender palabras. Juana de Ibarbourou, Gabriela Mistral, José Martín, Tagore, Juan Ramón, Machado, el 27... En aquellos años de mi vida leí más que nunca y también dejé de escribir. Pensé, creo que con buen criterio que no me saldría nada mío sino algo influenciado por la inmediatez. Nunca tuve prisa por publicar, me casé, tuve hijos, y como he dicho en un texto . No hay poesía más importante que la que se vive y se recoge en la sangre. Nunca he sido ratón de biblioteca y nunca he estado cazándome las ideas o las inspiraciones, siempre he pensado que estaba haciendo algo importante cuando le hablaba a mis hijos y a las paredes... y eso fue bueno. Con treinta años ya había roto todo lo escrito hasta entonces y había dejado solamente los poemas que conforman "La célula infinita", donde creo que tengo ya carácter en la voz. Mi poesía es el zumo de mi vida. Tendré que confesar el dopaje al que me he visto obligada -por mi alergia asmática - con lo que alucinan los corticoides. He vivido mucho tiempo como en volandas, como en continuo vértigo. Eso ha hecho que mis libros primeros sean herméticos, metafísicos y fantasmagóricos, pero en realidad nada más cierto que esa verdad. Creo que he empezado la vida del revés, he muerto y he resucitado. De niña estuve apegada al siglo diecinueve con toda la literatura oral que me contaba mi abuela, ahora estoy más cerca y conecto mejor con los niños y con mis animales, con lo pequeño que le hace falta mi ternura.

   Siempre pensé que lo mejor de mi poesía era yo, por lo tanto no tenía que buscar más lejos, sí más cerca y más hondo, de ahí que ahora escriba tal como pienso, sencillamente. Eso es todo. Estoy contenta con mi vida. A nadie me quejo, apenas si me puede hacer daño -por el poco apego que le tengo- ciertas vanidades literarias, por lo tanto soy casi feliz y casi plena y doy las gracias a este caudal que tengo para dar razón a la vida. A esto que me sirve de catarsis, me saca a la luz y me mejora. Creo en el poeta persona, por eso me involucro en la sociedad, expongo mi testimonio sin hacerle ascos a determinados temas. Pienso que la poesía está en todas partes y sólo es cuestión de saberla enfocar. Quizá pueda contar mucho más pero puede ser que esto ya sea suficiente.

  Currículum

   Rosa Díaz. Sevilla, 24-12-46.
Estudios de Magisterio, Solfeo, Piano y Arte y Declamación. Colaboradora como articulista de ABC de Sevilla.

   En 1965 obtiene su primer galardón literario, concedido por la Cátedra de Literatura de la Universidad de Sevilla, para estudiantes de Magisterio, pero es en 1980 cuando se publica "La célula infinita" col. Algo nuestro, Sevilla. A continuación le van a suceder los siguientes títulos:

bullet"Cantábile para cuerda enamorada" (Publicado por los Ayuntamientos de la Cuenca Minera y la Diputación Provincial de Huelva) Sevilla 1983.
bullet"Casacripta" col. Vasija, Sevilla 1984.
bullet"Tótem" col. Poetas Contemporáneos. Sevilla 1986.
bullet"La doncella cincelada" col. Alcalá- Poesía, Madrid 1988.
bullet"El pianista" col. El carro de la nieve, Sevilla 1989 (Narrativa).
bullet"Cuarto de los humildes"col. Anaquel, Editorial Aguaclara, Alicante 1992.
bullet"Tenebrario" col. Esquío, El Ferrol 1993.
bullet"Juan-Juan" col. Provincia, León 1994.
bullet"Perfecto amor" col. Melibea, Talavera de la Reina 1996.
bullet"Compás de la ternura" publicado por el Excmo. Ateneo de Sevilla y la Fundación Farmacéutica Avenzoar. Sevilla 2000.
bullet"Monólogos con la SE 30" col. Endymion, Madrid 2000(Con estudio de Rogelio Reyes Cano, Catedrático de Literatura de la Universidad de Sevilla y Presidente de la Academia Sevillana de Buenas Letras).
bullet"Compás de la ternura" Edición en Cuadernos de Sandua, Córdoba 2001.
bullet"La cruz deshabitada" (prosa) col. Ateneo de Sevilla. Sevilla 2002.
bullet"Olor a Rosa" (Antología con estudio de Julia Uceda) col, "Poetas en Sevilla" Sevilla 2002.
bullet"El abecedario de Julieta" editado por Hiperión, Madrid 2002.(Poesía infantil).
bullet"Saetario" rd editores, Sevilla 2003.
bullet"A piel de página" rd editores, Sevilla 2003 (Recopilación de artículos publicados en ABC).
bullet"El color de la sangre de las princesas" Col. Melibea, Talavera de la Reina 2003 (con estudio de Juan de Dios Ruiz Copete).
bullet"Gata mamá" Col. Hiperión, Madrid 2003.

   Incluida en el Programa Juan de Mairena "Poetas en el aula" y en el "Circuito Literario" de la Junta de Andalucía. Ostenta la vocalía por Sevilla de la Asociación Colegial de Escritores de España. Vocal de la revista Andalucía Ahora, Vicepresidenta de la Asociación de Críticos Andaluces, coordinadora del ciclo Aula Atenea del Excmo. Ateneo de Sevilla.

  Antologías

bulletPoesía Andaluza (como recurso globalizador en E.G.B.). José y Fernando Tuvilla Rayo, Editorial Cajal, Almeria 1985.
bulletCauce, Escuela Universitaria de Profesorado de E.G.B. Sección de Filología. Dirigida por Alberto Millán Chivite, editada por Escuela Universitaria de Magisterio. Universidad de Sevilla, 1984.
bulletPolvo Serán, Poesía Erótica Actual de Rafael de Cózar, Editada en El Carro de la Nieve, Sevilla 1989.
bulletEl Dos de Pecho, Cien años de Sujetador, de Emilio Durán, publicada en El Carro de la Nieve, Sevilla 1989.
bullet...Y Sevilla, de Antonio Rodríguez Jiménez, Edita Cajasur en Cuadernos de Sandua, Córdoba 1998.
bulletMujer y Poesía de José Mª Molina Caballero, Editorial Ánfora Nova, Fundación Ramón Areces, Consejería de Cultura. Junta de Andalucía, Rute, 2000.
bulletSoleares, de Antonio L. Baena, Emilio Durán, Francisco Vélez Nieto, publica la Excma. Diputación de Sevilla, en 2000.
bulletPoesía en libertad, Antonio García Velasco, Francisco Morales Lomas, José Sarría Cuevas y Alberto Torés García, Corona del Sur, Málaga 2001.
bulletPoemas en Moguer, Corona del Sur, Málaga 2002-06-23.
bulletVoces de Europa, Zurgai, diciembre 2002.
bulletApoteosis baetica, de Francisco Peralto, Corona del Sur, Málaga 2002.

   Ha publicado en revistas especializadas, como "Zurgai" (Bilbao) "Anfora Nova" (Córdoba) "El siglo veintiuno" Sevilla, "Casa de las Américas" La Habana (Cuba) etc.

   Entre otros premios literarios, le han sido otorgado:
"José Mª Morón" "Miguel Hernández" "Ciudad de Alcalá de Henares" "Fray Luis de León" "Fray Bernardino de Sahagún" "Ruta de la Plata" "Aljabibe" "Ciudad de Jaén" etc. Accésit del Esquío y del Rafael Morales.

   Ha dado conferencias sobre La mujer en la literatua, Los matriarcados, La Sevilla Abbadí, Las hablas andaluzas etc.

   "Cuarto de los humildes" se designó libro del año en un programa cultural de Canal Sur Televisión, dirigido por el Profesor de literatura de la Universidad de Sevilla, José María Barrera. (1993)

   Su libro "Juan-Juan" quedó finalista en el premio de la Crítica Andaluza 1994.

   "Monólogos con la SE 30" propuesto por la Sociedad de Críticos Andaluces, para el Premio Nacional de Literatura de 2001.

   Entre otros presentadores ha tenido a Rafael Montesinos, José Hierro, Julia Uceda, Elena Barroso, Rogelio Reyes, Antonio Hernández, Antonio Rodríguez Almodóvar o el Defensor del Pueblo José Chamizo.

   El Boletín Oficial de la Academia Sevillana de Buenas Letras, (2002-2003) ha publicado el estudio que sobre su poética y sobre el libro "Monólogos con la SE 30" ha realizado don Rogelio Reyes Cano, Catedrático de literatura de la Universidad de Sevilla y actual director de la Academia.

   El pasado 11 de diciembre, ha salido su primera Antología individual, cuyo estudio corrió a cargo de la escritora y también Catedrática de Literatura, Julia Uceda que ya presentó "Tenebrario"

   Un trabajo sobre Alejandro Collantes de Terán, publicado en el Diccionario Ateneísta y el otro sobre la Navidad Sevillana entre los años 1930-1970, este último, por su interés, se publicó en ABC de Sevilla dos días consecutivos a doble página, el pasado diciembre 2002.

   En preparación "Hiel de abeja" que saldrá bajo los auspicios del Ayuntamiento de Málaga, col. Agua de mar (Corona del Sur) Enero 2004 y "La cesta de Julieta" (de la saga "Julieta" poesía infantil) col. Ajonjolí, editorial Hiperión que saldrá en febrero de 2004.

  Inéditos

bulletPoesía erótica: "Sonetos de Catula".
bulletPoesía infantil: "Los personajes de Julieta", "Las frutas de Julieta", "Las brujitas de Julieta"(en periodo de ilustración) y "Los cuentos de Julieta".
bulletEn prosa: "El Chavo de Julieta" y "Los enanos de Julieta".
bulletEscenificación: "Baile y palabra".
bulletEnsayos: "Las hablas andaluzas", "Los matriarcados" y "La Sevilla Abadí".

   Ahora trabaja intensamente en una biografía.

Fuente: Tomado textualmente de http://www.cervantesvirtual.com/portal/poesia/diaz/obra.shtml