¡EL BUS ATEO Y EL PREGÓN DE LA GIRALDA!

Ante la campaña publicitaria atea que se va a poner en marcha en esta Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Invicta y Mariana Ciudad de Sevilla, ¿Qué debemos temer?.

Hace escasos días esta ciudad ha celebrado la Entrada Triunfante de las Imágenes de nuestro Dios en la “Montaña hueca” de la Jerusalén Hispalense (Catedral) a lomos de un jumento por la Puerta que lleva el nombre de “¿Quién como Dios?” (eso significa MIguel), ha conmemorado los hitos de su Pasión y su Muerte, y ha salido Victorioso y Resucitado por la Puerta que desde sus Palos se adosa al formidable campanario renacentista que, (como reza la lápida que se expone en su último tramo de ascenso), está "Consagrado a la eternidad. A la gran Madre libertadora, a los santos Pontífices Isidoro y Leandro, a Hermenegildo, Príncipe pío feliz, a las Vírgenes Justa y Rufina, de no tocada castidad, de varonil constancia, Santos titulares, esta torre de fábrica africana, y de admirable pesadumbre..." y que culmina el honor y la gloria de nuestra sin par Torre Mayor, nuestra “Giralda”, en la frontera entre el cielo y la tierra, la que proclama galana a los cuatro puntos cardinales en el friso que remata el cuerpo de sus campanas que

Turris Fortíssima est Nomen Domini
“La torre más fuerte es el Nombre del Señor”,
(Proverbio 18)

Nuestra Giralda, que se cimenta en las nobles piedras romanas que regaron con su sangre Santas Justa y Rufina; cimientos de la Giralda que conocieron formando parte de bellos monumentos las cúspides de la sabiduría y conocimiento visigótico de San Leandro y San Isidoro, arzobispos de Sevilla, y del rey de Hispalis, San Hermenegildo; cuerpo galán de ladrillos almorávides que fueron edificados bajo la dirección de Ben Baso y Alí de Gomara para que desde su altura se proclamase por el almuédano "Que sólo Dios es Grande"; bellísimo campanario renacentista de Hernán Ruiz que culmina con la Fe Victoriosa -la rancia "Santa Juana", la Giganta- y el bendito signo de la Cruz que porta.

En esta Torre está la milenaria Historia de Sevilla, y los pueblos que la han ido conformando, puesta al servicio, honor y gloria de Dios.

¿Y hemos de temer a un "cartelito" puesto en un autobús?

Yo sólo me alteraría si los cimientos de la Torre-enseña de Sevilla sucumbiese ciertamente ante el interrogante de “¿Qué ocurrirá el día en que el tiempo implacable convierta en ruinas y trueque en escombros esa mágica Torre de maravilla, familiar en el mundo por su graciosa esbeltez, por la soberanía de su mérito, que es como la concreción representativa del espíritu, de la simpatía y de la grandeza hispalense?” –como se pregunta en su libro Sevilla, Rogelio Pérez Olivares-.

Y aún así, caso de que esta desdicha ocurriese, Manuel Sánchez del Arco nos dirá en su Cruz de Guía: El nombre de Dios es la única torre de perpetua fortaleza. Él defiende a La Giralda; Él le da su Gracia. A ella y a la ciudad. Cuando el nombre de Dios es Jesús, y su Pasión se consuma, Sevilla interpreta el drama sacro y al pie de La Giralda hace estación de penitencia”.

Dios. Giralda. Sevilla.
Sevilla. Dios. Giralda.
Giralda. Sevilla. Dios.

¿Álguien puede pregonar mejor dónde están las raíces y esencias históricas de esta milenaria ciudad? ¿Obviamos su cultura y su historia? ¿O derrumbamos la Giralda?

Dios existe, y nosotros gozamos de Él, con Él y para Él porque como dice el "cartelito propagandístico del campanario de nuestra Giralda":

Turris Fortíssima est Nomen Domini
“La torre más fuerte es el Nombre del Señor”,
(Proverbio 18)

¡Que no me asusta el "bus ateo", que no!


Romualdo de Gelo