3.- EL SIGLO XVI.

 

 

Para el estudio demográfico del siglo XVI, dos tipos de fuentes documentales dan información al respecto. En primer lugar el recuento que se realizó a nivel del Reino sobre la situación general de la población, es el llamado Censo de 1534. Otros recuentos de la población a nivel local, realizados por motivos militares o fiscales o eclesiásticos, los llamados Padrones, nos informan igualmente sobre la materia que nos ocupa.

 

Cuatro padrones fiscales, donde se recogen los tributos de "gallinas" que debían ser abonados al Cabildo hispalense. El primero de ellos es de 1542, realizado por el escribano de la villa Juan de Ledesma. De 1558 y 1570 son otros dos de las mismas características realizados por los escribanos Francisco López de Hojeda y Hernando de Zúñiga, respectivamente. El último de este tipo es de 1589, estando Albaida bajo dominio de la Casa de Olivares. Estos padrones son relativos, pues sólo recogen las personas que estaban obligadas a pagar los tributos señalados, no constando en ellos las que no tributaban.

 

Otro tipo de padrones, diez en total, son los llamados eclesiásticos, realizados por los párrocos sobre personas de comunión, afortunadamente se hacen constar en ellos los menores de 7 años, por lo que nos dan una idea bastante fidedigna de la población real. Estos padrones están datados entre 1560 y 1573.

 

Por último, de 1594 contamos con los datos contenidos en el Censo realizado por Tomás González.

 

Estos serán las fuentes que nos ayudarán a estudiar la evolución de la población en este siglo.

 

Traspasado el umbral del siglo XVI, una serie de bien conocidas catástrofes naturales provocaron un período de crisis cuyo punto culminante fue la epidemia de 1507. Su incidencia ha quedado constatada por A. Bernáldez, cronista de los Reyes Católicos, en cuyas Memorias de este reinado nos dice: "... y en Sanlúcar de Alpechín fue fama que murieron más, que quedaron ciento ochenta personas; y en muchos lugares del Aljarafe murieron más de dos veces que quedaron"[1]. Muchas veces se ha hablado de la exageración de este cronista; comparemos sus noticias con las obtenidas de las Actas Capitulares, donde el concejo de Aznalcóllar asegura que de 90 vecinos que tenía antes de la pestilencia han quedado 33, es decir, un tercio[2]. Por su parte, Sanlúcar la Mayor afirma que la epidemia fue tan grande "... que falleció más de la mitad de la gente de la dicha villa"[3]. Evidentemente estos dos datos se ajustan a la descripción del cronista. Otros factores epidémicos menores  podrían ser las plagas de langosta de los años 1508-1509, así como los diversos terremotos que en estos años se dejaron sentir en la zona.

 

Ante este estado, las informaciones que los distintos pueblos dan en la encuesta realizada en 1534 para el Censo General[4], de 25 villas y lugares del distrito Aljarafe-Ribera, 11 afirman haber perdido población en los últimos 20 años, entre ellos Albaida, como ya hemos referido.

 

No obstante, para este Censo, Albaida dice tener 169 vecinos; Benacazón, 112; Espartinas, 71; Gines, 98; Olivares, 102; y Sanlúcar la Mayor, 628. Visto lo cual, debemos destacar la importancia poblacional de Albaida dentro de la comarca, contando aproximadamente con unos 700 habitantes.

 

El ritmo de  crecimiento siguió en aumento pues, sacando la media de los padrones eclesiásticos citados, obtenemos que hacia la década de los setenta, Albaida contaba con 185 vecinos y, por tanto, unos 798 habitantes.

 

De estos padrones eclesiásticos, el realizado en 1572 nos aporta el dato significativo de la existencia en Albaida de 3 esclavos y 2 moriscos de Granada. Estos esclavos eran utilizados como criados en las faenas domésticas, casi nunca como mano de obra.

 

Otros datos de interés que podemos extraer de estos padrones es el nombre de algunas calles de la Villa: Los Portales, Barrero, Barbancho, Barrio Hondillo, La Fuente, Torremocha y Plaza.

 

Esta tendencia creciente de la población culminará con los datos aportados por el Censo de 1594, donde Albaida aparece con 205 vecinos, Olivares con 110, Heliche con 16, Salteras con 355 y Sanlúcar la Mayor con 802 vecinos.

 

A partir de esta fecha, Albaida iniciará un irreparable descenso demográfico motivado por muy diversas causas.

 

Antes de concluir el movimiento poblacional de este siglo, queremos señalar la participación de Albaida en las emigraciones que tenían como meta el Nuevo Mundo recién descubierto. Más testimonial que relevante, desde los primeros años del siglo, 1513, tenemos constancia de la emigración a América de los hermanos Bartolomé y Pedro, hijos de Juan Domínguez y Catalina Rodríguez.

 

Será en 1561 cuando Juana Díaz, mulata soltera de Albaida, hija de Pedro Sánchez y de su mujer negra Elena Díaz, pasó a Nueva España (Méjico) como criada del sevillano Juan de Orozco.

 

           En 1566, Estacio Martín, natural de Albaida, hijo de Diego Moreno y Catalina Martín, emigró  con su mujer, Ana Martín, natural de Sanlúcar de Alpechín, y sus hijos Juan, Inés, Isabel y Catalina. Por último, en 1577, Pedro Moreno, natural de Albaida, hijo de Bartolomé Moreno y María Alonso, emigró con su mujer, Inés Suárez, de Sevilla, y sus hijos Pedro, María y Bartolomé[5].

         El siglo concluirá tal y como empezó. En 1582-83 volvieron las langostas, y los capitulares catedralicios, como en difíciles situaciones anteriores, arbitró una ayuda para combatir la plaga[6]. Años más tarde, 1598-1605, nuevas epidemias de peste asolarán la zona repercutiendo en su población.

 

 

 

 

 


 

[1]BERNÁLDEZ, A.: Memorias del reinado de los Reyes católicos. Madrid. 1962, pág. 667.

[2]A.M.S. Act. Cap. 1507. Documento inserto.

[3]A.M.S. Act. Cap. 1507. Inserta en cabildo de 15 de diciembre.

[4]A.G.S. Contadurías Generales, leg. 768.

[5]BOYD-BOWMAN, P.: Índice geobiográfico de cuarenta mil pobladores españoles de América en el siglo XVI. Bogotá, 1964-1968. Y A. HERRERA y J. PONCE, ob. cit.,  págs. 92-93.

[6]A.C.S. Autos Capitulares. Libro 34. Años 1582-84. Sábado, 7 de abril de 1582 y lunes, 28 de marzo de 1583, fols. 21 y 82.