CAPÍTULO VIII

 

DE LAS HERMANDADES PENITENCIALES

 

 

 

Desde hace medio milenio se reconoce en Albaida la existencia de Hermandades o Cofradías, de las cuales ya hemos documentado dos de ellas, denominándolas "asistenciales", por su finalidad primordial de prestar asistencia o auxilio a sus cofrades o demás personas indigentes, a través de sus Hospitales.

 

Intentar realizar un estudio sobre el devenir histórico de Albaida y no analizar, con el debido respecto a sus propias historias e imparcialidad que merecen, el "fenómeno" de sus Hermandades es, cuando menos, mutilar esta Historia y privar al pueblo, del que nacen y al que revierten, de una de sus "creaciones" que más identidad le confieren, caracterizándolas, a su vez, con un sello propio y distintivo que arraiga en lo "más hondo del ser albaidejo".

 

Pero este sentir cofradiero de Albaida merece un serio y profundo estudio, libre de prejuicios más o menos intencionados que, partiendo de sus orígenes y evolución a través del tiempo, nos ayude a conocer el porqué de su existencia, y así, despojándolas de cuantos añadidos y postizos se le han adosado a lo largo del tiempo, descubramos su verdadera fisonomía y finalidad para la que fueron creadas.

 

Las Hermandades penitenciales de la Santa Vera+Cruz y Nuestra Señora de la Soledad son, y como tales deben ser consideradas, un auténtico y riquísimo legado religioso, social y cultural, a través de las cuales se muestra la mentalidad, devoción, inquietudes e identificaciones de la propia gente de Albaida, recorriendo Pueblo y Hermandades, juntos e inseparables, un período histórico donde Albaida ha creado a sus Hermandades  y éstas le han otorgado una de sus más características señas de identidad.

 

          Identidad que se manifiesta en una doble faceta: de una parte, Albaida es conocida en el exterior, favorable o desfavorablemente según el análisis que se pretenda hacer, por las raíces, brío y pujanza de sus Hermandades, causando perplejidad y asombro en unos, e incomprensión en otros. Pero sea de una u otra forma, las Hermandades de Albaida son una fuerza viva con la que, en el más estricto y puro sentido democrático, hay que contar y valorar en sus justas dimensiones. De otra parte, el "ser albaidejo" lleva inexorablemente vinculado la pertenencia a sus Hermandades, confundiéndose íntimamente ambas adscripciones en la esencia misma de la forma de ser del pueblo.