CAPÍTULO X
EL ARCHIVO PARROQUIAL
1.- INTRODUCCIÓN.
Cuando en el verano de 1988, el Licenciado en Historia don Joaquín Roque Ibáñez Fuentes y quien escribe, obtienen el beneplácito de la Autoridad Eclesiástica competente para acceder a los fondos del Archivo Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de la Villa de Albaida, y tras unos días de contacto y orientación en el mismo, una sensación de desolación se apoderó de nosotros.
El motivo no era otro que el de constatar "in situ" el abandono, lamentable deterioro y anarquía organizativa en que se hallaba el Archivo.
Los Libros se encontraban, en su mayor parte, deshechos, desencuadernados, mutilados, abatidos por la humedad. En esos momentos, no nos interesó tanto analizar sus contenidos como tratar de recuperar y organizar sus fondos documentales, ordenándolos, clasificándolos y catalogándolos. Y a esta tarea nos entregamos cuidadosa y pacientemente, conscientes de la necesidad e importancia de la misma.
Tras dos meses de trabajo minucioso, conseguimos lo que nos habíamos propuesto. Los Libros estaban ordenados, encuadernados, rústica pero eficientemente, con el máximo respeto y consideración hacia los mismos. Tamaño inicial desorden había sido sustituido por una rigurosa clasificación que respondía a unos concretos criterios.
Estas circunstancias no eran más que el resultado de las múltiples causas y avatares históricos que ha sufrido nuestro Archivo, contribuyendo al lamentable estado en que se encontraba.
Ya en un Auto del Libro de Cuentas de Fábrica 1, se dan algunas razones de ello. Transcribimos textualmente:
"En la Villa de Olivares en cuatro días del mes de junio de mil setecientos cincuenta y seis años, mandó el Rvmo. Sr. Dr. D. Agustín Alvarado y Castillo, del Consejo de su Majestad, Abad mayor de la Insigne Iglesia Colegial de la Villa referida, habiendo fenecido la visita que ha hecho su Señoría Rvma. de la Iglesia, Fábrica, Capellanías, Hermandades y Obras Pías de la Villa de Albaida de la jurisdicción de esta Abadía, y reconociendo sus faltas y defectos que en ella se demuestran y ha experimentado, y tener mandado reedificar su Iglesia de la ruina que con motivo del Terremoto padeció, y ser necesario poner cobro a los títulos de pertenencia de las fincas y tributos de dicha Fábrica, sus libros y papeles y que éstos no padezcan el detrimento de romperse o perderse por andar en poder de los mayordomos de la Fábrica, que muchos de ellos suelen no saber leer y otros que con la desidia que tienen los dejan perder; sucediendo la misma desidia en los libros pertenecientes al cura, teniéndolos en su casa, cuyos efectos suelen ser perjudiciales y originarse varios inconvenientes. Para precaver éstos, mandó su Sría. Rvma. se hagan en dicha Iglesia dos alacenas que sirvan de archivos con los resguardos correspondientes: la una para los dichos libros y papeles de Fábrica pertenecientes a sus rentas y tributos, y la otra para los libros del dicho curato de bautismos, entierros y velaciones y hermandades y capellanías; que unos y otros estén con la guardia y custodia necesaria"[1].
Como podemos observar el texto es suficientemente claro al respecto, ya en esta época el Archivo Parroquial sufría el deterioro, extravío y desidia de sus Libros y documentos. No obstante, debemos felicitarnos de ello, pues gracias a estar algunos Libros en la casa del cura se salvaron de los efectos del Terremoto, los que en la actualidad forman el Archivo.
Mas estas medidas que ordena el Abad para preservar el Archivo no debieron dar el resultado apetecido, ya que, años más tarde, en Auto de 11 de enero de 1761, se dice:
"Se hagan dos cajoncitos con sus chapas y llaves que sirvan, uno para poner los libros pertenecientes al curato y otro para los libros y papeles correspondientes a la Fábrica de la dicha Iglesia, mediante la humedad que se ha reconocido tienen las alacenas que sirven a dicho fin"[2].
Como vemos, desde antiguo es ésta otra de las causas lamentables del deteriorado Archivo, la humedad. Ciertamente, raro es el Libro que no se encuentre afectado, algunos de ellos muy seriamente, por los perjudiciales efectos de la misma, corriendo gravísimo peligro de su completa destrucción, si no se tratan convenientemente a la mayor brevedad posible.
Sin embargo, y pese al interés mostrado en los Autos por la buena conservación y custodia de los Libros, no se debieron cuidar como merecían, pues los resultados, como comentamos, son deplorables debido, entre otras razones, a la humedad que han padecido continuadamente.
Otro apartado digno de considerar en esta introducción al presente capítulo es la falta del Archivo de varios e importantes Libros, algunos de ellos localizados gracias a nuestra labor, mas otros, hasta el presente, irremediablemente perdidos para siempre. Al decir "localizados" nos referimos a diversos Libros que, pertenecientes a la Parroquia de Albaida, se encuentran en el Archivo Parroquial de Olivares, afortunadamente en muy buen estado de conservación. No se pretende polemizar, ni mucho menos crear rivalidades, con el vecino pueblo de Olivares; mas no podemos ni debemos omitir fuentes de información sobre nuestra Historia, siendo, por tanto, estrictamente transparentes en cuantas noticias tenemos al respecto, de ahí que nos sintamos obligados a su publicación.
Lo cierto y verdad es, que Libros de capital importancia histórica para nuestra Villa y que conforman nuestro legado cultural, están ausentes de su legítimo Archivo, algunos de ellos por medios muy poco ortodoxos, como se expresa literalmente en 23 de septiembre de 1685 por el entonces cura de Albaida Sebastián Joseph de Gálvez con las siguientes palabras:
"Todo lo cual he puesto aquí porque he ido diferentes veces a la Villa de Olivares por el Libro de Colecturía y otros que están en poder del Notario Mayor y no me los han querido dar. Y para que en todo tiempo conste lo pongo aquí. Y las memorias que faltan por cumplir no las he cobrado. Fechado en Albaida en 23 de septiembre de 1685 años.
Sebastián Joseph de Gálvez, Presbítero-Cura".
La anterior anotación se encuentra en un cuadernillo, en el que afortunadamente escribió ésta y otras noticias de interés ya referidas, al no tener los correspondientes Libros de Colecturía y Memorias de Misas donde debía haber realizado su anotación por la razón que él mismo expresa.
Como inventariamos en este mismo capítulo, varios son los Libros que se hallan actualmente en el Archivo Parroquial de Olivares, los cuales en 1988, con la expresada autorización eclesiástica, tuvimos ocasión de examinar y de donde hemos documentado datos y noticias en los diversos capítulos sobre temas de gran trascendencia histórica.
Mas como decíamos, otros Libros han desaparecido irremediablemente debido a tantas manos inexpertas e irresponsables, y a veces malintencionadas, que han "destrozado y hecho desaparecer" documentos y Libros que, por muy diversas razones, entre ellas la ignorancia, no creían oportuno conservar, privándonos de esta forma de un certero conocimiento de muchos hechos y acontecimientos que en la actualidad se hallan sin respuesta documental.
No debemos culpar a nadie, y al mismo tiempo debemos culparnos todos, y sacar de ello una clara conclusión: Nuestro actual Archivo Parroquial merece un cuidado exquisito a todos los niveles: segura y decente ubicación de sus fondos documentales; saneamiento "en profundidad y profesional" de los mismos para evitar su progresivo deterioro antes que sea irreparable; requerir, por quien o quienes corresponda, unas mínimas condiciones a las personas que deban o puedan tener acceso al mismo, evitando de esta forma que puedan ser maltratados aún más, dadas las nefastas condiciones en que muchos de sus fondos se encuentran, pudiéndose "quedar con el trozo en la mano" si se someten a continua e inexperta manipulación.
No estamos pidiendo la negación del acceso al mismo, pues eso sería atentar contra el derecho que todo ciudadano tiene sobre el patrimonio cultural, pero sí, y tajantemente, la de exigir unas necesarias, fundamentales y justas razones, junto con unas mínimas condiciones, para su consulta y uso.
Por éstas y otras razones, y porque somos conscientes del incalculable valor histórico que estos documentos poseen, pedimos desde estas páginas que se le otorgue a nuestro Archivo Parroquial la atención que, como patrimonio cultural de la Iglesia y Pueblo de Albaida, merece.
En nuestro trabajo, y para evitar en lo posible el avanzado deterioro, ejercer un mejor control y custodia del Archivo en lo sucesivo y valorar la riqueza cultural e histórica que el mismo supone, creemos oportuno publicar el Inventario y Catalogación que de sus fondos hemos realizado.
[1]A.P.O. Libro de Cuentas de Fábrica 1, págs. 284r y 285.
[2]A.P.O. Libro de Cuentas de Fábrica 1, pág. 301.